Camino a la conferencia política del PSOE, compañeros y compañeras de toda España habéis participado en este vuestro blog para expresar vuestras opiniones. Hoy, un artículo interesante de un un amigo y compañero, Jaume Peris, de Ontinyent (Valencia) que os lo recomiendo.

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Ya empezamos a comprender que una crisis no es un cambio de grandes dimensiones sino de anchuras desconocidas. Ya nos damos cuenta que no se trata de un salto de larga distancia sino un impulso al vacío. Hechos todos los análisis posibles, cerca de recopilar la definición a todos los problemas, queda la tarea más apasionante, la elaboración del nuevo proyecto de confianza para el PSOE del SXXI

Hemos comprobado que la diferencia entre un cambio y una crisis tiene su explicación en la vida cotidiana. Cambio: cuando uno cambia por otra cosa. Crisis: cuando uno es el cambiado. Es el intervalo de tiempo que pasa entre sentirse bien o fatal; acompañado o solo; útil o inútil.

En este período el PSOE necesitaba una tregua para repensarlo todo como antídoto para no volverse locos de ansiedad. Hay gestos de pequeña trascendencia que suponen siempre un efecto placebo necesario. Pero, para poder salir de una crisis, hay que reinventarlo todo con señas de largo alcance.

Y la primera señal ha de venir del pensamiento político. Se ha dicho que han muerto las ideologías. Es cierto en parte. La ciudadanía está alejada de las ideologías pero no lo han hecho los políticos.

Algunos dirigentes políticos siguen empeñados en ser coherentes. Esgrimen sus ideas con el formato de sus ideologías copiadas en un cortar y pegar cansino y repetitivo. Confunden ideas con ideología.

La ideología son pensamientos condicionados de entrada sin tener en cuenta el entorno. Aquí la condición no es el entorno de los demás sino el propio adentro de la Organización. Pero los ciudadanos están prisioneros por el entorno de un Gobierno reaccionario del PP, sin que hayamos sido capaces desde el PSOE, condicionados por los adentros de la propia Organización, de presentar un Proyecto, una alternativa sensata. Visto así, PSOE y los ciudadanos no están distanciados sino que viven de espaldas uno de los otros, y es momento que el PSOE empiece a darse la vuelta los grados necesarios para ofrecer las soluciones que se requieren desde la aportación ética y democrática requerida.

La ciudadanía quiere ideas: ideologías de salida que condicionan sus soluciones al entorno que afecta a sus necesidades. La sociedad ya le importa un bledo por donde sopla el viento. Sabe que los árboles caen en sus casas y quieren soluciones. No les importa si los culpables de la crisis están muy cerca o muy lejos. Quieren ideas que, vengan de donde vengan, sean coherentes con el problema y no con una ideología determinada. El PSOE, por tanto, ha de estar sin perder su identidad, y los valores que le son propios, ofreciendo las ideas propias de libertad e igualdad que posibiliten que cada individuo pueda desarrollar su plan de vida en las condiciones más óptimas, con la esperanza y convencimiento positivo de que el futuro siempre debe ser mejor.

Para que el PSOE pueda ganar la confianza en el siglo XXI debe ser capaz de gestionar muchas variables. Entre ellas la verdad; de dar ejemplo, de ser coherente; de tener la habilidad de procesar información, de comunicar y ayudar a pensar a la ciudadanía, a la sociedad, de hablarle y comunicarle como un “igual”, sin tutelas, ni tu tías. Nadie que se presente como inalcanzable, ofenda y mienta puede ganarse la confianza de los demás. Para adquirir confianza se debe tomar parte de la vida y estar en posesión de crear expectativas que después se puedan cumplir.

Y en ese objetivo estaremos todos comprometidos, con la esperanza de que la ciudadanía, la sociedad se ganen nuestra confianza, y podamos todos considerarnos parte integrante del renovado Proyecto a ofrecer a una sociedad que lo está demandando.

Si hay que hacer un nuevo contrato social, hagámoslo pero rápido. La felicidad de la ciudadanía no puede esperar.

A pesar de todo, si ya hemos hecho el análisis del cambio sufrido, es lo positivo; es el primer paso para sentirse recuperados.

Actuemos sin demora. Mientras tanto permítannos confiar.