20131031-145942.jpg

LOS SOCIALISTAS TENEMOS QUE LIDERAR LAS NUEVAS INICIATIVAS PARA CREAR EMPLEO

Un nuevo modelo económico para más productividad, innovación, formación y empleo de calidad

La democracia hace políticamente iguales a los ciudadanos, pero sin trabajo las personas quedan excluidas de la participación social y política, y de una vida que valga la pena ser vivida como una vida buena. Los socialistas tenemos que priorizar absolutamente la creación de empleo estable y de calidad: ser una garantía fiable y creíble en nuevas medidas y propuestas para la creación efectiva de empleo. El empleo es base fundamental para que cada persona pueda desarrollar su plan de vida y conseguir una vida buena.

Son casi 6,000.000 las personas han abandonado el mercado laboral en España, sin olvidar los abandonos significativos en el sistema educativo. Hay que dar a estos desempleados unas perspectivas de futuro, una carrera profesional, mejorar las habilidades para hacerlos transitar hasta que se inserten en el mercado de trabajo.
Es urgente poner el foco de nuestro discurso en la creación de empleo digno y con derechos, en nuevos puestos de trabajo, en la articulación de todas las instituciones para que el esfuerzo sea coordinado, y podamos apostar por la inversión pública social. Esta debe garantizar la regeneración del tejido productivo, la apertura de nuevas áreas de acción política basadas en el talento, la creatividad, y orientadas hacia el medio ambiente y las industrias sociales que mejoren también la calidad de vida de las personas.

Todas nuestras iniciativas deben tomar en cuenta, en primer lugar, los intereses legítimos de las PERSONAS. Antes de tomar una decisión política o una medida económica trascendental valorar a quién beneficia y a quién perjudica, y rechazar cualquier medida que no tenga en cuenta los intereses legítimos de los afectados por la misma.

Apostamos por un MODELO DE CRECIMIENTO financieramente sostenible, respetuoso con la naturaleza, de la que formamos parte, y socialmente responsable. Un modelo en el que el Estado, a través de las inversiones públicas, tenga como ejes de actuación la creación de empleo, la vivienda, la promoción del medio ambiente y la sociedad del conocimiento, pues los bienes inmateriales son los principales creadores de riqueza y valor.

Toda nuestra acción política, por convicción y principios, tiene que DAR PRIORIDAD A LAS PERSONAS FRENTE A LOS NEGOCIOS FINANCIARIZADOS y a los mercados irresponsables. También debemos priorizar las industrias sociales y el tercer sector de la economía, como son las cooperativas, las sociedades laborales y las empresas de inserción social. pues dan preferencia a la persona en su acción económica.

Los socialistas proponemos un New Deal renovado en el que el Estado tenga como ejes de actuación la creación de empleo, la vivienda, la promoción del medio ambiente y la sociedad del conocimiento, pues los bienes inmateriales son los principales creadores de riqueza y valor. El Estado debe jugar un papel de árbitro, legislador, regulador e inversor en nuestra sociedad postindustrial avanzada, para que los mercados funcionen de forma eficiente se mejore el bienestar general.

Los socialistas apostamos por fomentar el tejido productivo empresarial y estimular nuevos sectores y áreas de negocio.

Nuestra sostenibilidad social, económica y medioambiental, debe contar con nuestro apoyo social y fiscal y atender a la imaginación, favorecer la asunción de riesgos razonables, la apertura de nuevos mercados, la innovación e investigación permanente y el desarrollo de innovadoras acciones empresariales.

Son las administraciones las que deben ser de nuevo las locomotoras que, mediante inversiones productivas en infraestructuras sociales hagan más competitivo nuestro sector turístico y modernizar la industria agroalimentaria. Un buen ejemplo de inversión pública dinamizadora la encontramos en las políticas desarrolladas en Japón, clara alternativa real a las políticas neoliberales que se impulsan desde el gobierno conservador de Berlín.

Pero, además, debemos crear nuevos puestos de trabajo de calidad y eso sólo se logrará con una apuesta decidida por la investigación científica y tecnológica. No podemos permitir que ni un sólo investigador más se vaya al extranjero después de haber sido formado aquí.
En concreto, apostamos por invertir, innovar y reinventar en sectores concretos como:

1. La industria tradicional local.

Recuperación, consolidación y fomento de la industria tradicional de nuestro país, esa que ha sido liquidada por las políticas liberales de la derecha política basadas en las construcciones inmobiliarias y la especulación financiera.
Una industria local tradicional que sea competitiva en un mundo global, gracias al talento y a la tecnología que permitan la reconstrucción del tejido empresarial productivo destruido durante los años de la especulación inmobiliaria.
Se necesita más impulso, formación, capacitación, especialización y vertebración territorial. Se necesitan más ayudas para abrirse a los mercados ya la internacionalización de sus productos y crear “la calidad de marca”.
Se debe ayudar a su construcción y recuperación con iniciativas fiscales y bonificaciones y con una ayuda permanente para la incorporación de trabajadores y trabajadoras que puedan desarrollar sus capacidades profesionales en la industria local, en el tejido productivo más especializado y próximo.

2. Industria medio ambiental.

Es uno de los elementos básicos que ha de consolidar nuestro presente para garantizar nuestro futuro. La investigación marina en todos sus sentidos y múltiples aportaciones, el impulso a las energías renovables, la eficiencia y ahorro energético, reducción de la huella de carbono y el impacto ambiental de todo tipo, la recuperación de espacios forestales, la tecnología aplicada al crecimiento racional de las ciudades, infraestructuras seguras, inteligentes y más sostenibles…
El Medio Ambiente es un ámbito amplio de yacimiento de empleo verde, las instituciones públicas tienen mucho que decir y mucho donde invertir y, por tanto, tiene que ser un centro de atención para un nuevo tejido industrial que, además de la sostenibilidad medioambiental necesaria, produzca beneficios empresariales y sociales.

3. La industria agro-alimentaria, ganadera y la pesca.

El sector primario reclama una nueva concepción de nuestro tejido productivo y empresarial. Tenemos materia prima en nuestro país de gran calidad para apostar por una inversión en innovación y tecnología que nos aporte nuevos productos y métodos en los cultivos, cría y reproducción ganadera, de pesca y en la agricultura. Es necesario un mayor apoyo a sistemas de invernadero, a nuevos productos agrarios, nuevas capacidades productivas.
Este es un sector que debe resurgir de sus cenizas con la ayuda de incentivos y bonificaciones fiscales para que irrumpa en nuestra mentalidad como un sector fuerte, joven y con futuro, preparado para la competitividad, la productividad y la innovación permanente. Sin olvidar, no obstante, la posibilidad real de expropiación de inmuebles y propiedades agrícolas abandonadas y ejercer las acciones necesarias para optimizar, mediante arrendamiento, de terrenos baldíos abandonados.
En este sentido, apostamos por PROMOCIONAR LA ECONOMÍA RURAL. Las personas son lo primero y todo lo local juega un papel importante. Para ello es primordial promocionar los pueblos a través de sus gentes y de sus Ayuntamientos. Estudiar a través de los agentes locales, C.I.E. y C.P.E. planes de viabilidad de emprendedores, reactivando la economía local y sostenida con todos los ingredientes de la Agenda 21.

4. La industria sanitaria.

Toda inversión, desarrollo y evolución en medicina y en farmacia aumentará sin duda la calidad de vida de la sociedad y se podrá conseguir una vida plena con más felicidad. Por su contenido, significado y función, la industria sanitaria tiene que estar muy estrechamente ligada a las instituciones públicas. Además, constituyen una palanca muy poderosa para el crecimiento económico.
Los métodos de investigación, los desarrollos y apuestas científicas no pueden quedar sólo en manos de los intereses privados. Las instituciones públicas, las administraciones, hospitales públicos, universidades y empresas del sector deben promover una asociación necesaria para que se sumen al mercado nuevos sistemas, métodos, fármacos, vacunas, etc, de tal manera que promuevan una mayor calidad de vida en materia de seguridad sanitaria y en salubridad.

Las grandes industrias farmacéuticas no pueden seguir funcionando en régimen de oligopolio concentrando la oferta en un único mercado: los socialistas apostamos por una colaboración público-privada que aporte recursos, inversiones y avances tecnológicos junto a los investigadores de los centros universitarios y hospitalarios y que sus frutos no sean privativos de unos pocos y estén garantizados para la colectividad.

El sector, que necesita de muchos recursos humanos, técnicos y económicos debe vertebrarse de manera que permita a España posicionarse con un liderazgo nacional e internacional que ahora no se tiene. La industria químico-farmacéutica y la investigación en medicina, la nanociencia, el desarrollo de medicación y el análisis de enfermedades para su curación, es una apuesta necesaria de la que tiene que participar el moderno Estado del Bienestar; dar salida y cobertura a todos los talentos investigadores que pueden poner su tiempo, experiencia, creatividad, innovación y vocación al servicio de todos.

5. La industria tecnológica.

Invertir en capital tecnológico no es una opción política para España sino una obligación ineludible. En ello nos jugamos el futuro porque el crecimiento viene impulsado principalmente por la innovación tecnológica y ésta, a su vez, se alimenta de ideas y de su aplicación sobre materias primas. Debemos estimular los descubrimientos y las nuevas ideas porque al ser bienes de naturaleza inmaterial, su acumulación no está sometida a las restricciones propias de los bienes físicos, y por lo tanto, puede y crecer sin límite a condición de que haya recompensas apropiadas al esfuerzo en invención.

Por eso, es obligación del Estado proporcionar un sistema jurídico que permita a los innovadores e investigadores el control de sus innovaciones y restrinja parcialmente su uso mediante derechos de propiedad intelectual (copyright, patentes) que les confiera rentas de monopolio con carácter temporal. Pero, sobre todo, necesitamos que esta protección no sea meramente formal, sino basada en un sistema judicial ágil y eficaz que cree realmente los incentivos necesarios para estimular el esfuerzo de innovadores e investigadores.

Debemos favorecer las políticas sobre la propiedad intelectual y sobre la sociedad del conocimiento, la información y la comunicación, pues aumentan el capital tecnológico y nos permiten crecer más. Así como también la investigación en todos sus campos, y no sólo en la informática y la telemática, si no en todos aquellos sectores donde la revolución tecnológica pueda tener un futuro y un campo de desarrollo.
El Estado debe realizar un esfuerzo comprometido y perseverante en la financiación de proyectos universitarios de investigación que sean revolucionarios, innovadores, y que estén liderados por el capital intelectual de los investigadores españoles
La investigación en todos sus campos, no sólo la informática y la telemática, si no haciendo frente a todos los sectores futuros donde la revolución tecnológica pueda tener campo de desarrollo. Hay que financiar públicamente el riesgo y la imaginación. Hay que fomentar proyectos universitarios revolucionarios, innovadores y que lideren nuestros propios cerebros españoles.

6. La industria de la creatividad.

El ingenio cultural, intelectual y artístico no puede ser un mero acontecimiento personal, sino que ha de ser fomentado y compartido. La sociedad del talento y la creación colectiva, pasa por el fomento de la creación intelectual en todos sus ámbitos y es necesario articular un sector potente de creación artística y manifestación de vanguardia y que no sea manipulada, ni gestionada por sociedades que cobran cánones y tasas como la SGAE, y que no ayudan ni articulan la creación intelectual.

Una sociedad de vanguardia, de imaginación y de talento ha de fomentar la capacidad de creación en todo ámbito cultural artístico y dar perspectivas a los creadores de un futuro garantizado con su producción intelectual.
La izquierda debe recuperar su vocación de gran mecenas moral como lo ha sido durante casi dos siglos. Somos los verdaderos garantes de la apertura cultural, de la creación artística, de la producción intelectual y su difusión.
No queremos cultura al servicio de la Política sino poner la Política al servicio de los creadores de todas las disciplinas, sea cual sea su mensaje. Eso sí: la cultura es universal, sin elitismo.

7. La industria social.

Es, junto a la sanitaria, otra industria que tiene que potenciarse y articularse con colaboración público-privada, pero sin olvidar el protagonismo y necesidad de vertebración política pública para garantizar la calidad de vida de las personas. Nuestra pirámide poblacional indica que caminamos hacia una sociedad envejecida donde, afortunadamente, vivimos más tiempo y con mejores condiciones y calidad de vida. Pero junto a ello, hay una baja tasa de natalidad que hace que nuestra pirámide tenga forma de hucha. Esta situación nos lleva a concluir que:

  • a. Nuestra sociedad estará formada por personas cada vez más mayores y, por tanto, más dependientes.
  • b. La natalidad es un elemento que el moderno Estado del Bienestar debe estimular y priorizar mediante políticas de familia para conseguir los equilibrios poblacionales.
  • c. Los flujos migratorios ayudan y ayudarán a nuestras sociedades occidentales a paliar la situación social que genera la falta de natalidad.

La industria social conlleva, pues, la necesaria apuesta por el desarrollo de nuevas actividades y, sobre todo, servicios y atenciones que atiendan a las personas que cada vez tendremos más situación de dependencia.
Ello no quiere decir, que el Estado deba abandonar su criterio básico fundamental de atender en primera persona y como cuarto pilar del bienestar a las personas en situación de dependencia.

Pero lo que sí es obvio es que, junto a una inversión fuerte social en este sector, la empresa privada y la colaboración público-privada tienen que armonizarse y articularse para dar respuesta y garantizar la calidad de vida de todos las personas con la máxima dignidad en todo momento.

El moderno Estado del Bienestar debe invertir con determinación los recursos públicos que se necesitan para la atención a personas en situación de dependencia, sea por su edad o por sus condiciones de dependencia física, cognitiva o intelectual. Es un claro ejemplo de la inversión keynesiana necesaria por parte del Estado. Es preferible que el Estado forme profesionales que atiendan y asistan a las personas a que se den subvenciones incontroladas que se convierten en la persecución de una limosna que impide garantizar una correcta y adecuada asistencia.

Es necesaria la apertura de nuevos espacios de atención, centros especializados en determinadas enfermedades que requieren asistencia concreta, etc., así como nuevos centros e instalaciones de día, nuevas líneas de investigación en domótica, robótica, telemática, etc., toda una industria de potencialidades que no se pueden ignorar y por las que hay que apostar con inversión, priorizando el presupuesto público, y dando un claro margen de capacidad y productividad al sector privado.

8. La industria se internacionaliza.

Todos nuestros sectores han de ser competitivos. Por eso, necesitamos una formación continua del personal, una reinversión en tecnologías y en bienes de equipo que mejoren la productividad, una implicación con el tejido social del que la empresa forma parte y una capacidad creativa de aplicación de talento y desarrollo de la investigación y de la innovación. Sin olvidar que nuestra capacidad no consiste sólo en resistir la competencia en el mundo global: tenemos que establecer una nueva cultura de la competitividad internacional, armar nuestras fuerzas y convicciones y salir al mundo a competir con nuestros productos, sus especificaciones y sus nuevos desarrollos.

Nuestro pueblo es emprendedor, nuestra privilegiada situación geográfica, junto al mar nos ha enriquecido ampliando nuestras miras, fortaleciendo un carácter y actitud por el que no tememos salir de nuestras fronteras territoriales, competir fuera, instalarnos en otro lugar. Pero hay que ser conscientes de la realidad, tener la seguridad jurídica y física de nuestras experiencias en el extranjero van a estar atendidas por el poder institucional.

Todos los organismos actuales creados para la exportación tienen que revisarse y ponerse bajo el control popular, con una nueva perspectiva política. No se trata de tener institutos que pagan nóminas sin contraprestación para las empresas que arriesgan: se trata de articular estructuras que nos ayuden a posicionarnos en el exterior. Para ello, todos esos instrumentos institucionales deben revisarse.

Debe revisarse muy especialmente la función de promoción comercial que ya desarrollan nuestras embajadas. La fuerza diplomática no está reñida con la fuerza comercial y empresarial. Los primeros “comerciales” de España en el extranjero son, precisamente, los miembros de nuestro cuerpo diplomático. Las embajadas deben estar en permanente alerta para dar soporte al empresariado que quiere participar de proyectos fuera de España. Debe articular su acción prioritariamente en buscar áreas de negocio para empresas españolas en el país donde se encuentra ubicada.

Tienen, por tanto, que ser un puntal de garantía para nuestras empresas en el exterior facilitando inversores y oportunidades y creando una red internacional que contribuya a la consolidación de la imagen de marca España que refleje la visión de un país unido y fuerte, lejos del voluntarismo y riesgo empresarial individualista que no colabora en la consolidación de una imagen de España que salga reforzada frente al mundo.

9. Nuevos mercados y países emergentes.

No podemos obviar que el mundo se mueve y que la geopolítica también. Junto a ella, las nuevas economías, los nuevos países emergentes empujan con fuerza y ofrecen gran cantidad de oportunidades que se abren fuera de las fronteras de nuestro país.

Estos países, como Latinoamérica o Norte de África, son nuevas oportunidades que conllevan su riesgo, pero también oportunidades de éxito.

Es necesario que se vertebren acciones concretas para que nuestras empresas busquen desarrollen nuevos mercados, y desarrollen e implanten nuevos servicios y productos en estos países emergentes. La ayuda, la merma del riesgo jurídico y económico, el soporte en la comercialización, los instrumentos que asesoren, coordinen y simplifiquen su implantación deben ser establecidos y garantizados permanentemente por los poderes públicos.

Somos capaces de competir y, de hecho, ya lo hacemos. Ahora tenemos que ser capaces de liderar, de perder el miedo sabiendo que podemos actuar con la garantía del Estado.

10. La economía colaborativa.

Consideramos apropiado el concepto economía colaborativa de Rifkin. La producción, la investigación, el desarrollo tecnológico no da pie al individualismo y tenemos que apuntalar estructuras participativas, de colaboración, donde la competencia se sustituya por la compensación en saberes y aportaciones.

Necesitamos fomentar las concentraciones productivas de diferentes ramas de la economía, tanto por especialización, como por tecnología y vinculando, en todo momento, la formación profesional con las demandas empresariales y la reforma académica necesaria para que la Universidad y sus centros e institutos tecnológicos y de investigación sean focos de liderazgo económico, tecnológico, empresarial, de investigación y de formación en capital humano. Es necesario establecer nuevos criterios de distritos universitarios y hacer un reparto más equitativo de las carreras en las diferentes provincias.

Necesitamos colaborar, trabajar juntos para producir más y mejor en un espacio abierto de interrelación tecnológico y virtual que permite nuevos centros de pensamiento e interacción.

Todos los sectores, los nuevos y los tradicionales como el sector turístico, deben estar en permanente innovación, estímulo de mejora y aumento de la calidad en sus servicios y en sus nuevas posibilidades.

Es necesaria la mejora de las capacitaciones y la formación continua de todos los profesionales, incentivando las soluciones, invenciones, descubrimientos e ideas. Hay que estar en lucha permanente en el sector industrial y empresarial contra el conformismo, contra lo típico y tópico que puede quedar viejo, antiguo y caduco. Por eso, junto a los nuevos sectores explicados, la innovación, la capacidad de sorprender día a día debe estar presente en una nueva mentalidad empresarial, de una nueva cultura de la productividad que participe de mayor crecimiento y consolidación económica, junto con puestos de trabajo más capacitados, profesionalizados y mejor remunerados.

Todo para crear un Plan Nacional de empleo urgente.

La economía a disposición de la Política y la Política priorizando la creación de empleo como herramienta de desarrollo individual y de creación de riqueza para conseguir un moderno Estado del Bienestar sostenible económica y medio ambientalmente. El desarrollo personal, intelectual y profesional del individuo es fundamental y se deben articular las medidas urgentes necesarias para conseguir en primer lugar la creación de empleo que es, indudablemente, uno de los mayores dramas de nuestra época.

No es cuestión de políticas regresivas, privatizadoras, recortes y reajustes que recaen sobre los trabajadores y las clases medias, aumentando la brecha entre ricos y pobres. No es momento de mirar para otro lado y esperar tiempos mejores. Urge actuar, son las administraciones con políticas públicas las que han de potenciarnos como motor económico. Hay que poner en marcha un Plan Nacional urgente para la creación de empleo que puede contemplar de manera inmediata, entre otras acciones:

  • 1. Los socialistas proponemos revisar todos los asesores, altos cargos, partidas publicitarias y de promoción de las administraciones y dedicar esas partidas a empleo directo.
  • 2. Proponemos la eliminación de los altos cargos irrelevantes, indefinidos y prescindir de los que no gestionan intereses directamente de los ciudadanos. Proponemos la eliminación de los subdelegados del gobierno y delegados autonómicos en las provincias y dedicar todo ese ahorro a la generación de empleo directo.
  • 3. La revisión de las oficinas del INEM y del SERVEF para que sean eficaces y proactivas, no humillantes y burocráticas. Tenemos que potenciar el SERVICIO PÚBLICO DE EMPLEO Y FORMACIÓN, coordinado y reforzado desde las comunidades autónomas. Crear un Observatorio para el empleo y las iniciativas emprendedoras, que analizará el mercado laboral conectando los agentes sociales con la Universidad y los parques tecnológicos. Además, el Estado debe MODERNIZAR LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA mediante la implantación de la red digital en las instituciones públicas.
  • 4. Reforzar el PAPEL DE LAS INSTITUCIONES LOCALES, poniendo en marcha: Centros de Iniciativa Empresariales (C.I.E.), Centros de Promoción de Empleo (C.P.E.), Agencias de Desarrollo y Promoción Económica local. Estos centros, desarrollarán estrategias para captación y orientación de los emprendedores.Queremos que sean los auténticos promotores del empleo y la formación en el ámbito local y comarcal. Los Agentes Locales de Empleo junto con los C.I.E. y los C.P.E dirigirán programas y campañas para incrementar y reforzar la cultura empresarial en los municipios llegando hasta los Centros educativos, bajo el lema: “Busca un emprendedor en tu entorno”.
  • 5. Incentivar fiscalmente a autónomos y emprendedores, valorando el eximir o bonificar del pago a la Seguridad Social en su primer año a autónomos y nuevas contrataciones por empresas. Establecer un baremo de cuotas de la Seguridad Social, para autónomos, que estén en dificultades, en función de su facturación y establecer condiciones especiales para que nuestros emprendedores se ubiquen en España y no se vean forzados a salir al extranjero.El emprendimiento o emprendedurismo está asumido con un valor desde los años 1980. Hay que estimularlo desde la primaria y dirigirlo también hacia los autónomos. Aunque esto sea cierto, el apoyo dura sólo un año. La movilidad transnacional es importante, y que es necesario aumentar la movilidad transnacional también para la Formación Profesional, y por esa razón favorecer y mejorar el dominio de idiomas y las prácticas en el extranjero. Los trabajadores que se mueven al extranjero, lo hacen hacia trabajos de mayor calidad. Por eso, es clave aprender a aprender.El Estado debe apoyar fiscalmente a aquellas empresas privadas, emprendedores y pequeño comercio y creadores, que decidan REINVERTIR LOS AHORROS DE LAS EMPRESAS EN FORMACIÓN, Y EN INVESTIGACIÓN, INNOVACIÓN Y CIENCIA, lo que sentará nuevas bases para generar empleo de mayor calidad.
  • 6. Potenciar y articular toda la red institucional, fomentando el papel de las embajadas como promotores en la externalización de nuestras empresas y el comercio exterior.
  • 7. Subvencionar proyectos de innovación públicos y privados, activando los parques tecnológicos, las universidades, centros de investigación y ayudando directamente a las empresas privadas en sus proyectos de innovación.
  • 8. Subvencionar y promocionar los proyectos tecnológicos y de innovación de estudiantes de fin de carrera.
  • 9. Es urgente una reforma fiscal que permita al Estado ingresar más de los que más tienen, y dedique más recursos a las políticas activas del mercado de trabajo, que mejoraría la empleabilidad, activan el empleo, y fortalecen el tejido productivo español.
  • 10. Fomentar las cooperativas y las empresas sociales, de modo que los desempleados tengan prioridad en las adjudicaciones y concesiones públicas de las administraciones. Promocionar nuevos modelos empresariales y formar a la sociedad en una cultura del emprendimiento que no penalice el riesgo, que apoye la iniciativa y que premie la pasión, el convencimiento y la acción innovadora empresarial en cualquier ámbito
  • 11. APOSTAR DE FORMA DECIDIDA POR LA FORMACIÓN PROFESIONAL. La Formación Profesional tan denostada siempre en nuestra cultura educativa y profesional, debe cambiar, de entrada, su nombre y referencia: ahora tenemos que hablar de estudios técnicos medios y superiores donde se articulen profesionales cuyos conocimientos se equiparen directamente a una diplomatura o grado universitario. La formación profesional ha de primarse, dinamizarse y modernizarse en relación directa con las empresas, y erradicar su denostada imagen de la imagen de la gente. Potenciar y mantener el PROGRAMA DE ESCUELAS-TALLER. Es urgente y prioritario la formación de los jóvenes para que puedan conseguir puestos de trabajo y /o crear sus propias empresas.A través de las Escuelas Taller y los antiguos Centros de Iniciativa Empresariales se pueden implantar y generar redes nacionales y europeas que favorezcan la movilidad entre los alumnos con el fin de formar trabajadores competentes.Los socialistas apostamos por redefinir y dignificar la formación profesional: correcta articulación e integración de la formación profesional en el sistema educativo: dotándola de nuevos medios financieros, materiales, y en infraestructuras, así como de nuevas orientaciones técnicas y profesionales; y, creando pasarelas desde la formación profesional hacia la Universidad y viceversa.La mejora de la calidad educativa y en formación profesional exige los siguientes cambios:
    • a) Cambio de modelo que incorpore la flexiseguridad, nuevos tipos de contratos, que combata la temporalidad y promueva la calidad en el empleo.
    • b) La orientación laboral en el empleo tiene muy mala imagen, debido a que lo que la gente quiere cuando está parada es trabajo y no orientación, a pesar de ello, esta debería mejorarse. Debemos saber de donde viene la persona desempleada, es importante conocerlo para saber atacar el origen del problema.
    • c) Hay que añadir el diseño al famoso I+D+i que ahora se convierte en I+D+i+diseño. A los autónomos se les puede incorporar a las TIC pero es más difícil hacerlo a la I+D+i.
    • d) Hace falta revisar los NYE y dedicar mayores recursos a la formación en oficios.
    • e) Necesitamos que la bolsa de personas desempleadas de la construcción sean más polivalentes, que se dediquen a trabajar más oficiales y también que sean más autónomos, trabajando en rehabilitación, por ejemplo.
    • f) Necesitamos medidas de fomento del empleo que favorezcan el emprendedurismo desde el inicio de la vida escolar.
    • g) La demanda de una mejor y más amplia asistencia sanitaria reclamará formar mano de obra a la vista el mapa de habilidades de los parados.
    • h) Hay que valorizar el trabajo como elemento de promoción.
    • i) Hay que ejercer una gestión eficiente de los recursos eficientes y reales para mejorar la empleabilidad.
    • j) La financiación de las actividades de formación, antes que ir destinado a los Servicios Orientadores debería dirigirse a los formadores.
      Es necesario convocar a los empresarios que no conocen ni las competencias ni el número de sus empleados que reciben formación profesional. Sin embargo, la Universidad y los Institutos de Investigación no los tienen en cuenta y se quejan de ellos. Los Institutos universitarios quieren adscritas un mayor número de prácticas de las empresas. La formación profesional en sus distintas vertientes, reglada, ocupacional, y continua, tiende a formar trabajadores polivalentes y, por lo tanto, aumenta su empleabilidad. El Instituto de Cualificaciones Profesionales ya existe y realiza regularmente sus Bilan de Compétences. Mientras que el INEM se ocupa de la impartir la formación, el Ministerio de Educación es el encargado de expedir los títulos. La formación profesional necesita más evaluadores y asesores cuya contratación ahora en tiempos de crisis se han paralizado.
  • 12. Las empresas privadas, más allá del pago de impuestos y cumplimiento de las leyes deben ser conscientes de que sus actos no son amorales, por lo que DEFENDEREMOS LA APLICACIÓN DE LA Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) en todos los ámbitos de la actividad económica. Apostamos por los nuevos sectores productivos, por una competitividad que resulte de inversiones reales, y social y financieramente sostenibles. Defendemos la nueva responsabilidad social de las empresas.Y, aunque las empresas tienen el legítimo derecho a ganar dinero, también tienen la responsabilidad social de vincular su beneficio a la formación y atención de sus trabajadores y al progreso de la comunidad en la que se integran a la que deben ayudar en su desarrollo social, cultural y educativo, lo cual, a su vez, revertirá en la propia empresa que podrá disponer de mejores trabajadores y mejores clientes. La cultura del dinero y del beneficio a cualquier costa debe cambiarse por un nuevo criterio de beneficio socialmente responsable. Para eso, las empresas tienen que implicarse en el desarrollo, consolidación, mejora y evolución de la comunidad en la que están desarrollando su actividad.
    Ya no se trata de acciones de marketing, de colaboración simplista en ayudas y subvenciones puntuales: se trata de un compromiso mayor con toda la sociedad y una apuesta por compartir un crecimiento sostenible en todos los sentidos. Se trata de mejorar antes que nada la formación de las personas, de los propios trabajadores, de sus condiciones de trabajo y sus perspectivas personales y profesional dentro de la empresa. No se trata solamente de la compra-venta de la fuerza del trabajo, sino de un mayor compromiso para un crecimiento conjunto.
  • 13. Proponemos un MERCADO DE TRABAJO DONDE SE APLIQUE LA FLEXIGURIDAD que respete, por un lado, el principio de eficiencia, que estimula la capacidad de las empresas para ser lo más competitivas posible en el mercado, y, al mismo tiempo, permite que esta situación sea compatible y ventajosa para todos los agentes sociales sean estos las empresas, los trabajadores, los parados o los inactivos; pero que también cumpla, por otro lado,
    con el principio de seguridad, de modo tal que promueva la capacidad de protección del sistema de seguridad social, financiado con aportaciones monetarias o de otra especie, mediante contribuciones del Estado, de las empresas y de los trabajadores. Siempre que dichos esquemas de protección social, de impuestos u otros, sean compatibles y ventajosos para todos los agentes sociales sean estos empresas, trabajadores, parados o inactivos. Estos compromisos entran en conflicto cuando la capacidad de las empresas para mantenerse competitivas no es compatible y ventajosa para todos stakeholders, es decir, cuando no es de provecho para todos los agentes de la sociedad que están implicados y tienen intereses económicos, y que no son sólo los de las empresas, sino que se deberían incluir también los intereses de los trabajadores, de los parados, los inactivos, y los de las generaciones futuras, en la medida en la que hay que garantizar la sostenibilidad financiera de las finanzas del Estado.
  • 14. TIEMPO DE TRABAJO E INCENTIVOS. ORGANIZAR RACIONALMENTE EL TIEMPO DEL TRABAJO, de manera que se tome en cuenta se pueda reconciliar la vida laboral, incluida la formación en el puesto de trabajo, y la vida familiar. Priorizar aquellas políticas de empleo que creen los INCENTIVOS CORRECTOS PARA QUE VALGA LA PENA PONER A TRABAJAR a los recursos humanos ahora ociosos, incluidas las personas en peligro de exclusión social, a través de la formación y la orientación.
  • 15. INTERRELACIÓN INSTITUCIONAL. Hay que crear el mecanismo necesario de interrelación entre administración, formadores, universidades, tejido social, empresarios y sindicatos para que la cadena no falle y que todo proceso de educación basado en los principios antes expuestos, lleve al liderazgo productivo, tecnológico y creativo.

11. Conclusión

Se trata pues de revisar el desarrollo económico para que sea financieramente sostenible y con un mayor compromiso de los sectores productivos con la investigación y el cambio tecnológico. Fomentar las políticas de inversión pública, convertir a las administraciones en locomotoras económicas. Defendemos una economía SOCIAL Y RESPONSABLE, de libre mercado soportada en la iniciativa privada, pero también en la PÚBLICA. Eliminar rigideces; simplificar trámites administrativos; la simplificación tributaria; la lucha y persecución contra el fraude fiscal; la revolución del talento y la sociedad creativa; a la transformación educativa y la revolución tecnológica para nuevos servicios, productos y áreas de mercado; al empleo, nuevos yacimientos de empleo (potenciación del autoempleo), hacia una sociedad emprendedora, con un concepto reforzado de la Responsabilidad Social Empresarial, y de la reinversión de sus beneficios; al empleo de calidad, con formación y capacitación permanente; a la construcción, las energías, los desarrollos y las tecnologías verdes…

Los socialistas tenemos que liderar y no podemos estar quietos, no podemos dejar a la improvisación el devenir de nuestra actividad. No solamente eso es una barbaridad sino que, además, no va con nuestro carácter emprendedor. Hay llevar la iniciativa, y no olvidar nunca que el legislador es el político y, por consiguiente, el pueblo soberano, no la economía especulativa y financiera.
Y todo para afrontar nuestro reto demográfico y la garantía de una sociedad que crece libre, en igualdad, con los derechos sociales públicos e individuales garantizados para una convivencia de presente y fuerza de futuro.

20131031-150809.jpg