El próximo fin de semana, los socialistas españoles afrontamos un reto: nuestra definición ideológica para el siglo XXI, para recuperar el Gobierno y ofrecer crédito, garantía y vanguardia. Después de un año de conferencias, encuentros sectoriales y miles de aportaciones, ha llegado el momento de concretar negro sobre blanco nuestra propuesta de acción para dar respuestas de presente, pero, sobre todo, para imaginar el futuro de España, dando soluciones a una sociedad nueva, más dinámica, mejor formada y con nuevos anhelos y esperanzas.

Este encuentro es para la formulación de nuestro compromiso social y político como fuerza de gobierno. No es un encuentro para formular un programa electoral: se trata de concretar el marco de acción global del socialismo del siglo XXI con nuestros valores, compromisos y proyectos como fuerza de gobierno que somos.

Esta conferencia, por otra parte, tampoco es ni una revancha ni una reválida a los resultados del congreso celebrado en Sevilla. No se trata de plantear una revisión orgánica, se trata de adecuar nuestra organización a las dinámicas democráticas de futuro y a concretar un ideario fuerte y convincente para dar respuesta a la sociedad, a la que aún cree en nosotros y a la que nos ha dado la espalda.

Los socialistas tenemos el apasionante reto de redefinir nuestro pensamiento que englobará las posiciones de futuro. Tenemos el reto intelectual, moral y político de dar respuesta a una triple crisis: la económica y social, la democrática y, finalmente, la territorial. Y lo tenemos que hacer con certeza y defendiendo nuestros valores y principios básicos, modernizando nuestras posturas y siendo la vanguardia de una sociedad que con el PP se ha quedado anclada en los recortes oscuros de un modelo social y político más allá del neoconservadurismo radical.
Hemos hecho mucho análisis de la realidad, mucho estudio, mucha autocrítica. Seguramente, siempre parecerá insuficiente. Pero hemos identificado nuestros errores y vacíos y ahora es el momento de llenarlos de ideas y esperanza. Es el momento de convertirnos en el referente de la mayor democratización de las instituciones de España y darle a la gente más poder, control, más trasparencia y más fiabilidad en nuestra responsabilidad en la gestión de los intereses públicos. Es hora de más democracia en todas las instituciones, la igualdad y la libertad. Valores que, por cierto, este partido ha puesto siempre por delante y hacen sentirnos orgullosos de los logros conseguidos.

Este partido tiene que ser el referente del laicismo como convicción de un modo de convivencia que garantice la libertad de las personas, las libere de todo dogma o doctrina y les permita su desarrollo personal y profesional en libertad. Laicismo en todo ámbito institucional y político. Libertad para que cada individuo sea libre y plenamente consciente para poder desarrollar su plan de vida sin más sujeción que a la ley. Socialismo es libertad, y eso lo representa el laicismo, no anticlerical, pero sí el que libera de cielos e infiernos artificiales. Laicismo para la igualdad y el mismo trato a todas las confesiones religiosas, eliminando privilegios históricos y que garantice la existencia de todas las confesiones religiosas, pero sin tratos de favor, sin sometimientos a la historia.
Un socialismo moderno debe trabajar por el Estado social y medioambientalmente sostenible y, por eso, es urgente concretar un nuevo pacto persona-territorio para poner al medioambiente como uno de los ejes fundamentales de todo nuestro ideario político. Levantemos la bandera “roji-verde”, la que habla de las personas como centro de toda referencia política para garantizar la máxima felicidad y desarrollo completo y, por otro lado, el medio ambiente, entendido más allá de la “ecología”. La nueva concepción del medio ambiente debe considerarse como una iniciativa política básica en los cimientos de todo tipo de política y tenemos que profundizar en modelos que apuesten por el respeto, desarrollo y promoción del medio como un elemento consustancial a nuestra supervivencia y a nuestro desarrollo en paz.

El PSOE debe definir su política económica y, sobre todo, ofrecer un modelo propio, bien diferenciado de la derecha economicista. Porque el Estado puede ser más pobre, pero no por eso más injusto. Una política que someta la economía a las personas y no al revés, donde el Estado sea motor económico, estableciendo mecanismos fiscales progresistas y progresivos para garantizar que más aporta quien más tiene, quien más gana o quien más hereda. Un sistema económico que garantice la igualdad de las personas, esto es, la igualdad de oportunidades y posibilidades para que todos podamos desarrollar en pacífica convivencia nuestro plan de vida, nuestros anhelos individuales y colectivos.

Es hora de hablar desde la seriedad y la sensatez, sin revoluciones, pero si con novedades esperadas y necesitadas ante una sociedad que mira de reojo y desconfiada a unos políticos que se han alejado del pueblo. Los socialistas somos gente del pueblo y tenemos que volver a la calle, volver a enamorar con propuestas innovadoras, serias y creíbles, con nuevas actitudes y mensajes, esos que salen de la convicción. Tenemos que volver a ser auténticos, a decir las cosas claras, sin ambigüedades y sobre todo, muy conscientes del reto histórico que tenemos y que queremos liderar. Seamos valientes, sensatos y, sobre todo, humildes, para volver a poner al partido y a la política en el puesto que le corresponde. Volvamos a sentirnos protagonistas. Volvamos a ser futuro.

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