La socialdemocracia como solución para Europa.

La socialdemocracia española ha contribuido a la construcción social de Europa desde la integración en la Unión de España de mano de los gobiernos de Felipe González, el 1 de junio de 1985. En aquel tiempo y de mano de Willy Brandt y Olof Palme fue posible la consolidación de una Europa social y del Bienestar social, gracias entre otros a los fondos de cohesión, que fue haciéndose común a los países después integrados en la Unión. Sabemos que la Unión Europea nació como una unión económica, pero no hemos acaba de comprender que tenía también como fin serlo política y social.

No podemos consentir que Europa siga siendo una gigante económico y un enano político, ni tampoco que las instituciones europeas se convierten en instituciones rectoras de austeridad, fundamentalmente para los países del sur. La cancillería alemana, no puede ser, a pesar del peso histórico del eje París-Berlín, la administradora de las instituciones europeas, que deben regular la unión monetaria como es el Banco Central, que debería ser reserva federal y conceder el crédito necesario sin condiciones draconianas a los países que lo demanden.

Fortalecer la unión económico y también la unión social, ese el distintivo de la socialdemocracia. Y lo podemos afirmar señalando en estas elecciones la resolución de medidas concretas que nos diferencian del neoliberalismo dominante. Los socialdemócratas alemanes han propuesto como condición sine qua non para formar parte de coalición de gobierno la introducción de un salario mínimo. Una propuesta que debería hacerse extensible a todos los países de la Unión. Al igual que el establecimiento de una renta básica de ciudadanía para los países con un índice de paro superior al 10%.

También defendemos el establecimiento de unas pensiones mínimas que permitan llevar una vida digna para los mayores. Nuestra prioridad debe ser la creación de empleo, pero de un empleo digno frente a la propuesta de empleo precario que realiza la derecha europea.

Las propuestas de la socialdemocracia, también deben ser transformar las instituciones europeas, dándole un mayor peso político a las que se eligen por el voto ciudadano, como en el caso del Parlamento, y menos a instituciones ejecutivas como en el Caso de la Comisión. Igualmente las instituciones europeas deben ser más transparentes: si los Estados Miembros transfieren cada vez más responsabilidades y competencias hacia las instituciones europeas, es necesario que de igual manera la rendición de cuentas se traslade al nivel en que se toman las decisiones.
El resto de instituciones europeas también deben estar al servicio de la ciudadanía, y de quien los representa en cada miembro, el Estado. Debemos proponer la puesta en marcha de un programa del BCE para la concesión de financiación a las entidades financieras, condicionado a la concesión de créditos al sector productivo. La Unión Bancaria debe asentarse sobre los tres pilares de supervisión, resolución y garantía de depósitos común y la introducción de Eurobonos.

En definitiva el objetivo de la socialdemocracia es recuperar el Estado de Bienestar, erosionado por los gobiernos neoliberales durante los últimos años. Y además extenderlo a todos los países de la Unión, sin que un único país pueda marcar un camino de austeridad sin salida, o como bien explica Felipe González, hacer una “Alemania europea, y no una Europa alemana”.

César Sampedro Sánchez.
Ejecutiva local del PSPV-PSOE de Alicante

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