Europa debe crecer: Schulz-Valenciano frente a Juncker-Rajoy

Rafael Simancas | Sistema Digital
nuevatribuna.es

Por paradójico que resulte, al Gobierno español le interesa que Schulz y Valenciano ganen estas elecciones europeas
La inminente campaña electoral para los comicios europeos del 25 de mayo ha de contribuir al desmentido de dos afirmaciones tan reiteradas como falaces. La primera pretende establecer que “en Europa no hay políticas económicas de izquierdas o derechas, sino políticas económicas malas y buenas”. Y la segunda busca llevar al ánimo general que “no hay alternativa a la austeridad”, como lo demuestra supuestamente la claudicación de Hollande: a la izquierda solo le quedan las recetas paliativas o el “programa ibuprofeno”.

La pareja formada por Martin Schulz y Elena Valenciano tiene la responsabilidad de ofrecer un modelo de desarrollo alternativo para Europa, frente a la continuidad del austericidio y la Troyca que representan Jean-Claude Juncker y Mariano Rajoy. Porque las metas son distintas, porque las ideas son diferentes, y porque también existen referentes contrapuestos. Juncker y Rajoy tienen como modelo a Merkel y sus políticas procíclicas de ajuste. Schulz y Valenciano se fijan en las políticas anticíclicas y de estímulo al crecimiento y el empleo que ha aplicado la administración Obama en los Estados Unidos.

Mientras las recetas merkelianas han conducido a la zona euro a decrecimientos en el PIB de -0,7% y del -0,5% en 2012 y 2013, con niveles de paro del 11,9% y el 12,0% respectivamente, las políticas típicamente socialdemócratas y keynesianas del gobierno estadounidense llevaron su PIB al 2,8% (2012) y al 2,0% (2013), con un paro reducido al 7,9% (2012) y 6,7% (2013). La estrategia pangermánica de los últimos cinco años ha conducido a Europa a un escenario de estancamiento, deflación, paro masivo y aumento exponencial de la pobreza y las desigualdades. Claro que hay alternativa. Pero si no la hubiera, habría que inventarla.

Los modelos económicos para Europa que plantean derecha e izquierda pueden diferenciarse claramente a través de siete claves, al menos.

1. La derecha prioriza el cumplimiento acelerado de los objetivos de déficit público, por encima de las metas de crecimiento. La izquierda busca contener el déficit público, con unos ritmos compatibles con la prioridad del crecimiento y la creación de empleo.

2. La derecha utiliza el Banco Central Europeo como instrumento para el control de la inflación, dejando a su suerte la deuda de cada país. La izquierda plantea utilizar el BCE al modo de la Reserva Federal USA, para estimular el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo, mutualizando las obligaciones de la deuda.

3. La derecha busca mejorar la competitividad mediante operaciones de dumping fiscal, laboral y social. La izquierda propone obligaciones fiscales homogéneas (impuesto de la reta e impuesto de sociedades) y derechos sociolaborales únicos (salario mínimo, régimen contractual, pensiones, educación, sanidad, dependencia).

4. La derecha presenta como candidato a presidir la Comisión al hombre que hizo de Luxemburgo el mayor paraíso fiscal de Europa. La izquierda incluye en su Manifiesto el fin de los paraísos fiscales y la lucha contra el fraude de un billón de euros que lastra la economía productiva.

5. La derecha persevera en la desregulación de los mercados financieros, en Frankfurt y en la city londinense. La izquierda plantea regular las finanzas al servicio de la economía real, diferenciando la banca comercial de la banca financiera, estableciendo la Tasa Tobin y desviando los fondos del rescate bancario a la circulación de crédito para familias y empresas.

6. La derecha mantiene un tipo de cambio del euro muy alto, para favorecer a Alemania y las economías acreedoras. La izquierda prevé revisar el tipo de cambio del euro para estimular el crecimiento global y facilitar la salida de la crisis a las economías deudoras.

7. La derecha confía el desarrollo económico a la devaluación de derechos sociales y laborales. La izquierda apuesta por un desarrollo fundamentado en la mejora de la competitividad, la investigación, la innovación, la formación, la logística eficiente y la equidad social.

¿Y qué es lo que le conviene a España? Si el Parlamento de Europa y su Comisión siguen dominados por la derecha que representan Merkel, Juncker y Rajoy, los españoles solo podemos esperar más estancamiento, la consolidación de las altas cifras de paro y una desigualdad creciente. Porque estas son las consecuencias comprobadas de las políticas económicas de la derecha.

A España le conviene otra política económica. Por paradójico que resulte, al Gobierno español le interesa que Schulz y Valenciano ganen estas elecciones europeas. Porque solo un giro hacia la izquierda en la política económica de Europa puede proporcionar a España un horizonte de crecimiento sostenido, empleo suficiente y digno, y el fin de la dinámica de empobrecimiento general en la que estamos cayendo.

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