Todos a la izquierda

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Europa no es un cuento chino. Cuando en el resto del mundo se habla de Europa, se habla de lo que fue, de aquel viejo continente que dominaba mares y tierras lejanas, hasta que se consumió en sus propias cenizas tras dos guerras suicidas que horrorizaron al mundo. Sin embargo, fue precisamente de esa catástrofe de donde nació la idea romántica del mayor proyecto político de todos los tiempos que aún hoy está en proceso de construcción. La concepción de unos estados-nación herederos del pensamiento medieval que transitasen hacia un ente supranacional de forma pacífica suponía un avance sin parangón en las primitivas y militaristas formas políticas que hasta entonces habían imperado. El mero hecho de que países tan enfrentados durante siglos dejaran a un lado sus enfermizas diferencias y se asociasen voluntariamente en un proyecto común, supuso probablemente el mayor gesto de inteligencia humana que el mundo haya conocido hasta el día de hoy.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, hay que tener bien presente que la Unión Europea tiene en la actualidad grandes enemigos en su propio haber como consecuencia de la suma de dos cuestiones fundamentales:

1.- La construcción europea basó el proceso de integración inicial casi exclusivamente en la búsqueda de una interdependencia económica entre sus miembros como medida de prevención que evitase futuros desencuentros.

2.- La creación de Instituciones europeas cuyo impacto en los estados miembros resultó tan tímido y prudente que se convirtieron prácticamente en anecdóticas por no decir inútiles ante la preponderancia de los últimos en las decisiones más importantes.

El resultado de la suma, junto a la mala gestión que la Unión Europea desarrolló en la gestión de la crisis y el empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos de los países más pobres, ha dado alas a las tesis más nacionalistas y proteccionistas apoyándose en la falacia de que sólo los estados nacionales pueden defender el Estado del Bienestar. La falta de un liderazgo compartido y serio en el seno de la Unión ha permitido que algunos países hayan dirigido las diferentes actuaciones en nombre de ésta y en beneficio propio, dejando en la estacada a millones de personas de los países más afectados que ven en ella más un problema que una solución. El resbalón europeo consistió en empezar a hacer la casa por el tejado al dejarse llevar y gobernar por políticas neo-liberales que nada o poco pensaban en construir una Europa de todos y posponiendo año tras año la integración en su vertiente más social. La Europa de los mercaderes y de la derecha es un fracaso absoluto para la gente corriente y un éxito seguro para los especuladores. La falta de criterio y determinación a la hora de consolidar el avance de la integración, así como la falta de una “opinión pública común” han sido el caldo de cultivo idóneo para que vuelvan los viejos recelos y odios en forma de nacionalismos reaccionarios y excluyentes que recorren de norte a sur y de este a oeste el mapa político del continente.

Los socialistas europeos tenemos que importar el sueño americano.

La concepción de una Europa del progreso es patrimonio de los socialistas, un lugar en el que todas las personas con independencia de sus posibles económicos, de dónde nazcan, de qué sexo tengan o de qué lengua hablen, puedan tener la oportunidad de desarrollar un proyecto de vida en libertad y con plena dignidad social y económica. Hay que cambiar urgentemente de modelo económico. Para ello es esencial establecer una fiscalidad única y progresiva para corregir las desigualdades e impulsar el empleo, así como poner coto a la desregulación de los mercados financieros e intervenir en los sectores claves y estratégicos mediante empresa y banca pública.

Necesitamos una Europa de izquierdas, una Europa rebelde, una Europa consciente de que unida y solidaria puede conseguirlo todo. La auténtica integración vendrá de la mano de aquellos que apostemos por la igualdad entre iguales. Somos los socialistas los que tenemos que pedir a los votantes que apuesten por Europa, por el futuro y nunca por el pasado.

Nuestras propuestas ya las conoces http://europeas2014.psoe.es/ideas
Ahora TÚ MUEVES EUROPA

Alejandro Rubial Abella
Secretario de Sostenibilidad y Formación de la Agrupación Municipal Socialista de León
Coordinador del Party of European Socialists en León

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