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UN ESTADO DE BIENESTAR ES POSIBLE
Vivimos en un estado de bienestar para muchos limitado o escaso, quizás para otros suficiente.
Entiendo como bienestar, un servicio mínimo para la buena convivencia con pilares fundamentales en el desarrollo vital como una educación pública y de calidad; en la que cumpla con el compromiso de la ciudadanía y la eliminación de barracones. Para mejorar la convivencia educativa, es necesario contar con infraestructuras confortables que estén dotadas de servicios prácticos y necesarios como biblioteca, comedor, gimnasio, espacios deportivos… y herramientas básicas de trabajo como pizarras digitales, computadoras, libros y todo material escolar que sea necesario para el buen funcionamiento de los centros educativos. Así mismo, deberá disponer de un servicio de personal cualificado para la enseñanza, donde no se escatime.
Otros de los pilares del bienestar es la sanidad de calidad y universal. Esa sanidad que tanto ha costado conseguir y desarrollar desde que Ernest Luch enfrentó al sector más conservador del mundo sanitario y generalizó la cultura sanitaria estatal, creando el departamento de los derechos del consumidor, por primera vez en España. Esto sucedía entre los años 1982 y 1986 con el Gobierno Socialista, cuando Ernest Lluch formó a ser parte de ese gobierno como Ministro de Sanidad.
Hablemos también del capítulo tercero, artículo 47 de la constitución española, en el que expresa que todo español tiene derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Claro está que sin abusos de nuestros derechos, pero si adecuarlos a las necesidades de todos/as, con leyes que protejan a los más desamparados que sufren día tras día desahucios quedándose en la calle.
No podemos olvidar la creación de empleo verde, fomentando la limpieza y conservación de bosques y la reforestación de los mismos; así como la apuesta por la inversión en investigación, desarrollo e innovación, tan importante para la ciencia y que permitirá el avance tecnológico de nuestro país.
El fomentar la cultura como parte de nuestra historia y nuestras raíces y facilitar por tanto a los artistas los cánones económicos para poder desarrollarla.
Mejorar el estado de las carreteras españolas y la necesidad de inversión tanto en conservación de firmes como en mejoras de señalización vertical y horizontal, pintura… ya que se encuentran en el peor estado desde los últimos 30 años.
Cuando me refiero a que un estado de bienestar es posible, es porque creo plenamente en una política de humanidad, una política por y para las personas, una política austera que pueda administrar y generar economía para lo que a mi juicio son, “pilares fundamentales”.
¿Es posible conseguir reducir gastos y servicios prescindibles como del Senado, coches oficiales, dietas y sueldos descabellados por acumulación de cargos para alcanzar el estado de bienestar que los ciudadanos merecen?

Rubén Fenollar
Ejecutiva local del PSPV-PSOE de Aldaia