El compañero, y, sin embargo, amigo Francesc Romeu, me pide un artículo de opinión que verse sobre alguna que otra reflexión de la situación del Partido. Es de suponer que se trata de un recopilación de ideas para esa Conferencia Política que trata de las grandes ciudades y pérdida electoral a cargo de Joan Calabuig, y que sé, exclusivamente, por los medios de comunicación…Cierto es que en la actualidad mi actividad en el mismo se ha reducido proporcionalmente a las nuevas responsabilidades que asumo en el movimiento vecinal valenciano, pero no deja de inquietarme la situación crítica en que se encuentra. Y es preocupante la sensación de hastío, cansancio, desgana, tedio, inapetencia y hartura de la militancia con su clase dirigente.  De una parte, se comparte las propuestas de Pedro Sánchez de cambiar la Ley de Partidos para garantizar la participación y transparencia, de otra parte, la realidad muestra que para la confección de listas electorales, sólo un núcleo dirigente es el que toma, adopta y concluye las decisiones. Y, cuando se necesita mayor cohesión y unidad en la formación, por las circunstancias que fueren, salen a la palestra intereses personalistas que debilitan la Organización. Aburre. Ahí van mis reflexiones:

 

El resultado de las elecciones autonómicas y municipales ha sido inapelable. A pesar de las evidencias políticas de corrupción, despilfarro e inacción de losgobiernos conservadores del PP en la Generalitat, y especialmente en la ciudad de Valencia, la mayoría de la ciudadanía en Valencia no ha otorgado su confianza al PSPV-PSOE.

En la ciudad de Valencia el PSPV participa de un gobierno de cambio municipal, de progreso, con Compromís y València en Comù, teniendo de Alcalde a Joan Ribó. Bien, esa es la traducción electoral de la ciudadanía y el compromiso social y político, pero, también es cierto que se ha reducido el apoyo ciudadano en las urnas, quedando en la cuarta fuerza política (el PSPV-PSOE ha perdido 30.915 votos y 3 concejales con respecto a las elecciones municipales de 2011). 

Se ha de reflexionar, con serenidad, sobre las razones objetivas que genera la desconfianza de la ciudadanía alPartido en la ciudad. Se ha de realizar un riguroso análisis sociológico, del grado de conocimiento que se tiene de los/as dirigentes y cargos públicos, de la percepción que la ciudadanía tiene del desarrollo de su actividad, y en qué nivel se les encuadra dentro de la izquierda política valenciana y, cómo no, se tiene que analizar el porqué del malestar de la propia militancia que disminuye progresivamente en el tiempo. Todo ello para encontrar respuestas que den una visión nítida para realizar las estrategias políticas necesarias recuperar el pulso del Partido e iniciar una etapa de aproximación a la militancia y al electorado e infundir, de nuevo, la cultura de una mutua confianza de intereses y objetivos con la ciudadanía de Valencia.

 

Dejando a un lado el adocenamiento cultural y político logrado el PP en cuatro lustros, con la inestimable ayuda de una extinta televisión pública sectaria y al servicio del poder gubernamental, que han hecho mella en el pensamiento dominante en la Comunidadse ha dereconocer que el PP sigue siendo, sorprendentemente, la lista más votada en numerosos municipios e incluso a nivel autonómico.

 

Han sido las políticas de austeridad, la brutalidad de los recortes sociales, la instalación de bandas mafiosas de corrupción en el aparato del PPCV y en las instituciones que éste gobernabala oposición política y el desprecio a las movilizaciones sociales y ciudadanas, las causas objetivas de cierto cansancio en su electorado, y de su fraccionamiento en otra fuerza política emergente como ha sido Ciudadanos, lo que ha propiciado su debilitamiento y la conquista de gobiernos progresistas y socialistas en buena parte de los ayuntamientos y de la propia Generalitat Valenciana 

 

Pero, no menos cierto es que el PSPV ha tenido que hacer algo mal en su ejercicio de oposición. En lainvisibilidad mediática y ¿desacertada? oposiciónpolíticamente correctael partido, en todos los niveles institucionales, ha coadyuvado a la desafección política que padece buena parte de nuestra ciudadanía, con algunos gestos inexplicables que nos han colocado en el manido concepto que “todos los políticos son iguales”. No se ha sabido analizar el fenómeno social del 15-M  y su traducción electoral en la nueva formación de PODEMOS.

 

Es incuestionable que se han de realizar cambios internos que fortalezcan nuestra cohesión, se ha de modificar nuestro discurso con hechos y reformas progresistas y apostar por modos más allá del formalismosocialdemócrata o del socialismo de gestión, para superar la crisis, que nos acerquen a una ciudadanía que se ahoga entre el desconcierto y la desilusiónUna nueva dirección, más colegiada, más transparente, más abierta, con la participación de todas las sensibilidades políticas que deseen aportar ideas, que dirija las labores de cogobierno y se implemente entre la ciudadanía, con mensajes socialistas de izquierda transformadorarecuperando los valores que conforman nuestra real y propia identidad, con el empeño en superar con todos los agentes sociales esta durísima crisis, esta lacra de desempleo, reforzando el Estado de Bienestar y reequilibrando el esfuerzo impositivo de manera progresista.

 

Desde una posición autocrítica con la dirección del Partido en la ciudad de Valencia, se abre una nueva oportunidad a la militancia para que, con su participación real y activase consiga los siguientes objetivos:

 

 

1.- Ser socialistas 

 

Ser socialistas hoy en día requiere algo más que afiliarse y pagar una cuota económica. Implica dar ejemplo, y, si las bases socialistas muestran su comportamiento diario como socialistas, los cargos públicos y dirigentes han de tener un comportamiento público intachable, en su calidad personal y quehacer político para con el ideario y la propuesta política del PSPV. En demasiadas ocasiones, desde la misma militancia, o desde la ciudadanía se percibe que no lo están dando. La crisis que vive en general el PSPV en la ciudad de Valencia tiene solución si se deja de ver el Partido como una solución laboral interna para cuadros y dirigentes y empezamos a verlo como una solución política de cambio para la ciudadanía. 

 

2.- Más democracia y transparencia

 

Apostar por los procesos de primarias abiertas que democratizan al Partido, y en el que la militancia participe activamente. Sin embargo, las primarias no resuelven el problema de participación o el problema de desafección política. Es una herramienta no una finalidad. Un partido centenario como el PSPV-PSOE, con estructura en todo el Estado español, a nivel local, comarcal, provincial, nacional/regional o federal, debe compatibilizar los procesos electorales internos con la estructura habitual que da estabilidad y seguridad jurídica a la acción política. Habría que ampliar el alcance de primarias a la elección de candidaturas a concejalías a poblaciones superiores a los 50.000 habitantes de población siendo potestativas en las inferiores. Evidentemente, las candidaturas a diputados/as al Congreso u otras similares deberían ir por el mismo camino.

 

3.- Agrupación única

 

Desde la restauración del ámbito comarcal de la Ciudad de Valencia, el PSPV de nuestra Ciudad ha avanzado política y orgánicamente en una situación de estabilidad interna aceptable, que no suficiente. Elobjeto y objetivo de las agrupaciones de distrito sigue un camino de indefinición que menoscaba la finalidad de las mismas. En las circunstancias actuales, lasagrupaciones no son lugar del debate, de la discusión política, del análisis de la política municipalpor lo que sería conveniente y aconsejable la creación de la Agrupación única, dividida territorialmente por distritos y sectorialmente por áreas. La finalidad última es que la militancia sea incentivada para desarrollar sus habilidades en la pluralidad de organizaciones instituciones y ciudadanas de su territorio o ciudad, y que hagan posible fijar las distintas políticas y sean socialmente rentabilizados. Particularmente es acertadala rendición de cuentas con una frecuencia en el tiempo de la acción municipal de la totalidad y cada una de las concejalías de gobierno en el Ayuntamiento y de las Juntas de Distrito, ya que ello implica la complicidad del Partido con la sociedad.


Manuel Lubary es miembro de la comisión de ética del PSPV-PSOE