Socialismo para el siglo XXI.  Un tiempo nuevo.

Tras el pasado 20D, nos encontramos con un escenario político completamente nuevo. Sin embargo, la entrada en escena de nuevas fuerzas políticas no implica necesariamente la ejecución de una nueva política, en contraposición a la “vieja política” que Ortega y Gasset enunciara a principios de siglo en un ensayo. La “nueva política”, que personalmente prefiero determinar como buena política, no es sólo una cuestión de caras, sino también de programas, ideas y planteamientos, y no de sillones y ambición por el poder, que sólo nos llevan a perder el rumbo de las necesidades ciudadanas.


El Partidos Socialista es un partido centenario. A lo largo de la Historia, hemos visto como lo nuevo se sostiene sobre lo viejo, de manera que para construir nuevas propuestas, no tenemos por qué renunciara a un pasado de adelantos y derechos sociales como lo fueron en España los gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Construimos el Estados del Bienestar con el sacrificio de todos los españoles, pusimos las bases para la entrada en la Comunidad Europea, y desarrollamos después el  proyecto común europeo; avanzamos después hacia la consolidación de los derechos civiles de personas jóvenes, mayores, dependientes y de cualquier orientación sexual.


No tenemos ningún motivo para el retraimiento, a pesar de los errores cometidos que ya hemos reconocido y pagado en su momento en las urnas. Cabe eso sí, explicar mejor nuestro programa, pedir de nuevo la confianza al ciudadano que ha trasvasado su voto a otras opciones, para volver a comprometernos a rehacer el “contrato social”. Es necesario enunciar un programa de “buena política” que nos permita recuperar la confianza del electorado.


Exponer un proceso de renovación institucional, de regeneración democrática y de mejorar de progreso social, que sea perfectamente compatible con la esencia socialdemócrata del Partido Socialista Obrero Español.


Celebrado el comité federal del 28 de enero de 2016 y fijadas las fechas del próximo Congreso Socialistas, enunciamos algunas propuestas de lo que queremos para un tiempo nuevo de la buena política que seguro volverá a estar encabezada por el partido socialista:

 

1. Abrir un proceso de reforma constitucional que conduzca a un estado federal, en el marco de la igualdad de derechos de los territorios autónomos reconocidos en la Constitución como autonomía. Federalismo de la igualdad. 

2. Mejorar de la financiación autonómica. La financiación autonómica debe priorizar los criterios de población y también el potencial en creación de riqueza. 

3. Revisión, reconversión o eliminación de instituciones que con el funcionamiento actual no responden a la finalidad para la que son designadas, nos referimos al Senado como cámara territorial y a la Diputación como estructura provincial. El Senado debe funcionar como cámara territorial, en caso contrario cerrarse. Las Diputaciones no pueden ser una asociación de intereses locales o plataforma de poder de los partidos políticos, reconversión de las mismas.

4. Blindar los derechos sociales básicos, sanidad y educación públicas, reconocer este derecho en la Constitución. Reforma del artículo 135 de la Constitución para establecer un mínimo de gasto social.

5. Creación de una Agencia Tributaria Estatal Única que tenga la fuerza recaudatoria, inspectora y fiscalizadora suficiente para actuar sobre todo el territorio, respetando las singularidades históricas como el concierto económico vasco.

6. Eliminación de instituciones duplicadas en el territorio: 

a) Creación de un único Defensor del Pueblo, independiente de los partidos y de los órganos políticos. El defensor del Pueblo debe ser elegido por sufragio universal y directo.

b)Tribunal de Cuentas: los miembros de este órgano no pueden ser nombrados por los partidos políticos y tienen que habilitarse mecanismos de control popular. 

7. Lucha contra la corrupción. Elección por sufragio universal del fiscal general del Estado y del fiscal anticorrupción. La corrupción es una losa sobre la actividad política y sobre la confianza de los ciudadanos en esta y en el sistema institucional que la sostiene.  Es necesario que el Fiscal General  del Estado y el Fiscal Anticorrupción no dependan de los partidos políticos y sean elegidos por sufragio universal y directo de la ciudadanía.

8. Limitación de los cargos públicos. Limitación a 8 años de cualquier cargo público, comenzando por la figura del presidente del Gobierno.

9. Eliminación del aforamiento en los cargos públicos. Los políticos deben tener los mismos derechos y deberes que el resto de la ciudadanía.

10. Ampliar la participación ciudadana. Implantación de presupuestos participativos, no sólo en los gobiernos más cercanos al ciudadano, gobierno municipal, sino en el resto. Caminar hacia el open government, haciendo uso de las nuevas tecnologías.

11. Reducción del número de firmas para iniciar el procedimiento de iniciativa legislativa popular. Proponemos que para el inicio de una iniciativa legislativa popular sean suficientes 250.000 firmas presentadas en el Congreso de los Diputados.

12. Referéndum popular obligatorio para las cuestiones de interés nacional.  Referéndum para todo aquello que afecte a las libertades y derechos fundamentales, a la organización territorial del Estado, incluyendo los estatutos de autonomía y el régimen electoral general.  El referéndum seguirá el procedimiento establecido por la Constitución Española.

13. Reforma de la ley electoral. Creación de listas abiertas o cerradas pero desbloqueadas para todas las candidaturas.

14. Profesionalización de la figura del asesor político, en cualquier institución sea local, autonómica o central. Los asesores no pueden ser políticos que cobren favores de sus partidos por su acción o disciplina interna orgánica.

15. Ahorro en las campañas electorales. Eliminación paulatina del papel en las acciones electorales. Digitalización de las mismas.


César Sampedro es doctor en historia y militante socialista de Alicante