Es momento de hablar con claridad. Después del 26J y en un momento de especial dificultad para el PSOE, donde sin ayuda de ningún medio más que los de nuestro propio partido, de ningún lobby, de ningún grupo de comunicación, que, al contrario se habían posicionado a favor de los llamados partidos emergentes de izquierda, hemos conseguido evitar el tan ansiado sueño del “sorpasso” al PSOE (ya ideado por algunos en los años noventa). Hemos aguantado con dignidad, con un resultado que nos lleva a seguir siendo la primera fuerza de la izquierda española.

 

Sin embargo, no todos los territorios han tenido igual resultado. En la provincia de Alicante y en el conjunto de la Comunidad Valenciana somos desde el pasado mes de diciembre tercera fuerza política, después de una coalición electoral, con la que por cierto, algunos de nuestros dirigentes querían acudir en coalición para las listas al Senado, bajo una entente llamada “Entesa”. Craso error hubiera sido esta coalición electoral improvisada, por cuanto nos hubiéramos diluido, en nuestra identidad y en nuestras siglas, en un mapa confuso ideológico. Por eso, algunos nos manifestamos con contundencia en contra cuando se produjo esta propuesta por parte de la dirección del PSPV, desautorizada después por el Comité Federal y la dirección federal del PSOE.

 

El PSOE, por sí sólo, tiene entidad y estructura suficiente como para obtener un buen resultado electoral. Y cada vez que se moviliza, que saca a la calle a sus militantes, cuando los sabe motivar, es cualquier de para cualquier campaña mediática que se le presente en contra.

 

Aterrizando en mi territorio. Milito en la agrupación de Alicante desde hace 12 años. Cuando pregunté en la pasada asamblea ordinaria celebrada con fecha 23 de julio a mi secretario general, por qué había firmado el documento para la Entesa, no obtuve respuesta. Cuando argumenté que debíamos preocuparnos pues éramos en la ciudad la tercera fuerza política (aquí que se ha producido el temido “sorpasso”), me contestó que eso también habría que plantearlo en la Comunidad Valenciana. No soy miembro del Comité Nacional, ni de ningún órgano superior, sólo un militante de base, pero puesto que un vicesecretario general me permite comunicarme a través de su blog, diré que no tengo ningún problema en transmitir también esta urgencia a nuestro secretario general valenciano, Ximo Puig.

 

Vivimos en una sociedad completamente modernizada, donde la comunicación más inmediata, sobre todo entre las personas más jóvenes, se hace a través de las redes sociales y de otros instrumentos digitales. El sentido “militar” para un militante político del siglo XXI ha adquirido otra dimensión. Además de pegar carteles y hacer uso del tradicional mitin, el militante está insertado de lleno en la vida digital, y quizás, y sobre todo en el caso de los más jóvenes, ya no tanto en los tradicionales movimientos asociativos (asociaciones de vecinos, fiestas etc.), sino en organizaciones que las que puedan identificar sus valores de izquierda: ONGs, movimientos ecologistas, plataformas y mareas que salen a la calle a defender lo que los socialistas construimos hace 30 años. Es ahí donde se encuentra la mayor parte de nuestra militancia potencial, y donde debemos poner en foco reivindicando quiénes somos.

 

En el PSOE no hemos optado nunca por fórmulas como las del PNV, que radicalizaban la separación partido-institución mediante la figura del presidente del partido y la del representante en la institución. Pero si hemos tenido compañeros que han ejercido una división de papeles que permitían dinamizar el partido al tiempo que la institución en la que gobernábamos funcionaba (secretario de organización y secretario general).

 

Respecto a lo que podemos hacer desde una agrupación importante como la mía se puede prometer y hacer muchas cosas. Ponemos algunos ejemplos:

 

Fin de las campañas electorales en papel. Las campañas electorales deben ser durante toda la legislatura, pero en la red, en la televisión, en todos los medios telemáticos que permitan la transmisión de ideas, posiciones, debates. Todos los espacios mediáticos públicos deben organizar debates permanentes, y debe existir transparencia constante en el intercambio de opiniones.

 

Recuperar los espacios tradicionales de trabajo. Sectoriales profesionales. Grupo de trabajo. Debates continuos en las agrupaciones. Trabajo y propuestas innovadoras en Congreso Federal (listas abiertas, eliminación de avales etc.)

 

Asesores técnicos y especializados. No es posible que los puestos de libre designación que establecen las instituciones de refuerzo de las personas que desarrollan su responsabilidad en el ejercicio del poder político sea colocadores de afinidades personales, que sirvan para el control de asambleas y congresos.

 

César Sampedro Sánchez. Doctor en Historia. Militante PSPV-PSOE.