La historia del PSOE nos ha inculcado en nuestro ADN la satisfacción por los resultados que nos permiten ganar y gobernar, pero también la asunción de las responsabilidades. Es cierto que los trabajos y los equipos comparten responsabilidad, pero, obviamente, el máximo responsable, para bien o para mal es el secretario general. Con el cargo, va la carga.

Todas y todos los miembros de este gran Partido lamentamos profundamente la situación actual que atravesamos, pero reconocemos que es necesario asumir responsabilidades, gestionar los tiempos para ganar la sociedad y no al partido, ser referentes sociales y no solamente lideres orgánicos.

Hay que tratar con normalidad lo que es normal, aplicar los estatutos en su literalidad y ser y dar una imagen de responsables. Ser coherentes dentro, nos ayuda a ser coherentes fuera y tener imagen de solvencia, crédito y verdad. Y sobre todo, unos y otros, actuar con sensatez y un poco mas de sigilo, de discreción, de silencio, con nuevos intermediarios que permitan conciliar y no romper. Este circo televisado no nos identifica, no respeta nuestra historia y merma mucho nuestro futuro. Lo que pasó ayer, ha de ser una lección de lo que no queremos ser ni transmitir. Y ahora, con la lección aprendida, hagamos las cosas bien.

Estamos en un momento en el que gestionamos, gracias a acuerdos y pactos, mucho poder institucional y necesitamos encarar el año 2019 con una dirección fuerte, creíble que tenga un mensaje y estrategia clara y nos sitúe en la victoria electoral y en el ejercicio solvente del poder institucional en todo ámbito territorial. Necesitamos mensajes claros, ser útiles, volver a las calles, volver a ser representantes válidos de la gente y para la gente.

Las y los socialistas, tras mucho tiempo de trabajo en la oposición, hemos recuperado las instituciones y necesitamos un buen partido que no pretenda ganar sólo a las fuerzas de izquierda, si no que pretenda ganar la sociedad y no conformarse con derrotas continuadas que nos llevan a la desaparición. Somos partido ganador y transformador y ese es nuestro único objetivo. Ni de unos, ni de otros: somos del PSOE.

Las alcaldías y presidencias autonómicas son un impulso al partido en su globalidad por lo que significan para nosotros y por lo que han significado para la derecha política española, por lo que es necesario sentir un partido fuerte, bien estructurado y que ayude a preparar con sentido y coherencia la próxima cita electoral del 2019. Un partido con estrategia, liderazgos sólidos en los territorios, gobiernos ejemplares y políticas de futuro que imaginen la sociedad en la que queremos ser más justos y más felices.

Trabajemos siempre juntos por un PSOE en POSITIVO. Somos socialistas. Sentimos todos y todas la necesidad de ser útiles dentro y fuera del partido, por lo que pido sensatez, calma, responsabilidad y miras de futuro para ser garantía a quienes queremos representar y nunca a nosotros mismos.