Coincido plenamente con mi Secretario General. Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando afirma, respeto de los recientes aprobados presupuestos de europa, que la austeridad y los recortes impuestos por la derecha están alimentan el “euroescepticismo” en España y en el resto de países del sur de Europa

Nadie puede entender que con elevados índices de paro juvenil, fracaso escolar y riesgo de exclusión sólo se destinen 6.000 millones de euros en los presupuestos europeos.

Priorizar para atender a las personas. No puede ser que se beneficie a la banca, con casi 7 veces más, que a las políticas activas para crear empleo juvenil.

Europa parece lejos, y con este tipo de decisiones se aleja cada vez más de la concepción de los ciudadanos. Este distanciamiento no lo solucionan cuatro espacios publicitarios a la desesperada lanzados por TVE, campañas para “concienciarnos” de la importancia política y económica de la Unión Europea.

La sociedad ha madurado. Conoce, interpreta y actúa. Las instituciones se acercan cuando hablan y cuando acometen acciones con dinero presupuestado para buscar soluciones reales a los problemas reales, no lanzando campañas publicitarias cuyos recursos se malgastan y no ayudan a nuestra concepción positiva de las instituciones europeas.

Es necesaria una Europa más social, más democrática, más transparente, más cercana; que no solo piense en el poder financiero, sino que atienda prioritariamente a los millones de trabajadores que han perdido su empleo. Sin hombres de negro instalados en sus grandes burocracias tecnoeuropeas, parecen extraterrestres a los ojos de la gente. La política es buscar soluciones, priorizar y actuar con mensajes y con presupuestos en todas las instituciones. No queremos política de banderitas, si no de compromiso y cercanía.

Es urgente una nueva visión de la construcción política y económica de europa y su papel en el mundo. Es urgente un cambio de prioridades para que las instituciones sean útiles, si no, sólo crean más asfixia. Nuevas soluciones, nuevas acciones y nuevos protagonistas.