Llamar la atención con propuestas claras, por muy revolucionarias que sean, me parece bien: entra en la acción democrática. Lo que ya no comparto es utilizar el espectáculo, el ridiculizar y el despropósito para ser estrella mediática por unos días.

La política debe ser algo más que camisetas, gritos, sobres vacíos o discursos intolerables sobre la violencia de género, como las que hizo el otro día Cantó de UPyD, por cierto sin recriminación alguna de su jefa de filas, conocida por sus apariciones elevadas de tono.

Capitanear el descontento popular con espectáculo aumenta el descrédito en la política y en los representantes públicos. Creo que hay que decir las cosas claras, si, pero sin recurrir al esperpento o como se suele decir a “las fantasmadas”.

Es hora de claridad y de convicciones, de cercanía y de proximidad; de contundencia e ideas claras. No es momento de oportunismos vacíos y frases graciosas que atentan a la inteligencia e incluso a la verdad.

La denuncia seria y la propuesta clara, lo demás sobra.

  1. felip says:

    el soe que en todo este aspecto fue bastante bueno donde ha quedado aquello conseguido pero sin ser amarrado. recuerdo el programa salvados donde decia que las notas muy buenas de nuestros geniales alumnos no todos acababan de profesor como queria ellos solamente entraban las notas mejores y seleccionados, esta idea amarrada a todo el panorama que rodea a nuestros mejores pensadores y cientificos que tienen que al final irse porque no sabemos que hacer realmente con ellos sobretodo cuando hablamos de dinero y contratos porque no cuaja independiente de la politica que sostenga un ideal construtiva de pais que ellos mejoren a todos en nuestro sistema de vida.

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