Ayer la defensora del pueblo, Soledad Becerril del PP, decidió NO recurrir la nueva Ley Antideshaucios aprobada con los votos del Partido Popular. Una ley que, por cierto, los socialistas hemos recurrido ante el Tribunal Constitucional.

Una vez más observamos los fallos de nuestra democracia y de una Constitución que necesita de una urgente reforma que democratice las instituciones y de mayor participación, control y representatividad a los ciudadanos.

Como ya expuse en mi libro HASTA AQUI HEMOS LLEGADO “es necesario que el Defensor del Pueblo español sea elegido por sufragio universal, directo y con voto popular secreto para garantizar su proximidad e identificación con el pueblo al que va a defender y, sobre todo, su independencia de los políticos a los que no tiene que deber ningún favor, ni el sueldo. La elección pública y directa del Defensor del Pueblo, para garantizar su independencia, debe realizarse en un proceso electoral propio y diferenciado” (pág. 53)

En la próxima Conferencia Pólítica del PSOE los socialistas tenemos la oportunidad de convertirnos en el referente de la mayor democratización de las instituciones de la España del siglo XXI y garantizar la participación popular para que no se evidencien las dependencias de intereses y de controles que no sean los de la propia sociedad.

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