Os dejo el artículo sobre la conferencia política del compañero de Alicante César Sampedro.

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En el próximo mes de noviembre el Partido Socialista Obrero Español encara un proceso de revisión ideológica y orgánica de grandes dimensiones, tal vez mayores de lo que levanten las expectativas, en un proceso que puede tener su parangón en lo que fue la conocida como “tercera vía”, surgida tras el impulso del XXXV Congreso federal (con muchos detractores y seguidores todavía) o incluso y sin exagerar, el Congreso celebrado en Suresnes en el año 1974.

Desde mi punto de vista, los tres grandes temas a solucionar por el PSOE, principal partido de la oposición en España, con vocación de gobierno y sobre todo de servicio público son dos: el desempleo, desbocado en nuestro país si lo comparamos con la media de la Unión Europea; la revisión de las instituciones, y en tercer lugar, la solución al debate territorial.

Comenzando por el último tema, parece que el Partido Socialista es el que más claro lo tiene, con la llamada “solución federal”. Parece una buena propuesta de la socialdemocracia para resolver una vieja reivindicación, pero que aún parece insuficiente o falta de delimitación legal en algunos aspectos. Está claro que el fondo del proyecto reside en una reforma de la fiscalidad y que necesitará también de una reforma de la Constitución.

Como señala el historiador Antonio Elorza, la clave del proyecto es “un incremento sustancial en el papel político de las comunidades autónomas, lo cual justifica que como sugiere el texto (del PSOE) los Estatutos pasen a denominarse Constituciones, y una delimitación de las competencias en los distintos órdenes, de manera que cese en lo posible el ruido provocado desde los inicios de nuestro quasi federalismo por los conflictos y las reivindicaciones en sentido vertical de cada comunidad hacia el Estado”. (Véase El País, 12 de julio de 2013).

Como también señala Elorza: “(…) el proyecto socialista alcanza a trazar con nitidez la frontera entre Estado federal y confederación. Solo que las relaciones de poder actuales se invierten en el plano formal. Dejaría de existir la ambigüedad actual, con repartos de competencias, que luego pueden ser alterados a fondo por la aplicación del artículo 150.2 de la Constitución”.
Sin embargo, el proyecto estaría ligado al segundo de los grandes temas mencionados, la revisión institucional, pues el Senado quedaría en una situación inservible, y procedería por tanto su disolución, si no se convierte en una auténtica cámara territorial, como no lo ha sido en los últimos 30 años de historia democrática. En la misma necesidad de revisión de sus funciones estarían las Diputaciones provinciales. Por último a la revisión institucional, no pueden escapar el resto de instituciones principales del país y que mantenemos con los impuestos de todos: tal es el caso de las relaciones con la Iglesia y la Monarquía como jefatura. Algo tendrá que decir también la conferencia política sobre esto.

El último tema, o el primero expuesto en este artículo según se mire, es el que más preocupa en estos momentos a los españoles: el desempleo. Las medidas de austeridad impuestas a España en teoría por la Comisión Europea, en la práctica por la “Troika” y el “Bundesbank”, parece que no surten efecto más que en la creación de un empleo precario y estacional, que no consigue rebajar con eficacia las grandes cifras de paro del país. En relación con la precarización del empleo está el incremento de las cifras de indigencia en España, el PSOE ha propuesta la creación de un fondo de 1000 millones de euros para combatir la pobreza, medida que hasta ahora ha sido rechazada por el gobierno, pero que además parece insuficiente de cara a la construcción de una alternativa política seria. El PSOE también ha presentado un plan de reactivación económica pero faltan, en mi opinión, propuestas más claras y valientes que potencien el crecimiento, tal y como sería la creación de un banca pública.

Es pues, en este terreno, el económico, además del ideológico, donde el PSOE tiene que ganar la batalla política, puesto que la batalla moral en defensa de la sanidad y educación pública, y dependencia, ya la tiene ganada, como han demostrado la reivindicación de la mayoría ciudadana durante los últimos dos años. El Partido Socialista tiene que cambiarlo todo para que todo cambie, no como exponía “El Gatopardo” de Lampedusa que argumentaba “cambiarlo todo para que nada cambie”, (mantener el antiguo régimen frente al liberalismo). Ahora es el nuevo socialismo el que tiene que vencer al liberalismo fallido. Esperaremos a noviembre.

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