Convienes desmitificar los manidos efectos taumatúrgicos que rodean a unas elecciones primarias. ¿Son la panacea de la participación o solo un efecto placebo de marketing político de cara a la ciudadanía?
El mayor beneficio que ofrecen las primarias para los partidos es la opción de venderse como formaciones más democráticas y representativas que otras. Entre los perjuicios se encontrarán las luchas internas entre nombres que pueden desgastar al partido de cara a la opinión pública, según el nivel de debate y el saber perder de los adversarios políticos que, a la vez, son compañeros de partido.
Hay que ser conscientes de los costes y los beneficios. A los ciudadanos no les gusta que quienes nos van a representar tengan voces enfrentadas. Las primarias no pueden ser un instrumento para que las minorías cuestionen y ataquen a las mayorías. Si se convierten en eso, no habremos aprendido nada. Una reforma de la ley electoral y el sistema de listas abiertas favorece de forma más efectiva el deseo de participación de los electores.
Ante un PP en descomposición hay que aprovechar la oportunidad histórica y no dar ninguna opción al partido que ha llevado a la Comunidad Valenciana al desastre.
La responsabilidad exige centrarnos en la unión de nuestros líderes en torno a un proyecto que defienda las conquistas sociales que tanto han costado a los trabajadores.
Los líderes deben valorar, desde la responsabilidad, el hacer uso de este procedimiento democrático en función de la situación en que se encuentra la sociedad valenciana.
Estamos ante un gran reto, la mayoría de la sociedad española espera el retorno de las políticas de progreso y eso pasa por desbancar al PP de la Comunidad Valenciana.

Miguel Ángel Esteve González
Comité Nacional PSPV-PSOE

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