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HUMANIZAR LA CIUDAD, HUMANIZAR VALENCIA

Si en épocas pasadas la ciudad fue el refugio de la libertad, hoy debe de ser el de las ideas y de los comportamientos, de una nueva política de izquierdas, que genere la ilusión de los ciudadanos en participar de las decisiones del presente y del futuro de la Ciudad. Hay que volver la mirada hacía los ciudadanos y ciudadanas, practicando más si cabe la empatía política, sentir lo que sienten nuestros conciudadanos, que es también lo que sentimos nosotros como ciudadanos.

De lo que se trata pues, es recuperar que el ciudadano vuelva a sentir la ciudad, no solo como un lugar donde vive y trabaja, sino que deje de ser el espacio físico, que es, para convertirse en un espacio social, y como tal un lugar de convivencia e interacción de todos y cada uno de los que viven en ella.

Nuestro reto principal, es y deberá ser, reinventar la Ciudad, entendiéndola como ese lugar de convivencia y reencuentro de todas las sensibilidades ciudadanas, en definitiva humanizar la Ciudad, humanizar Valencia.

¿Como es posible humanizar una Ciudad tan deshumanizada como Valencia? Los distintos gobiernos locales del PP, con la misma alcaldesa a la cabeza, la Sra. Barberá, han impulsado y siguen impulsando un urbanismo caótico, priorizando la política del crecimiento desmesurado (potenciando el “cemento”), y de los grandes “eventos”, como sus ejes principales de un desarrollismo de Valencia (que no desarrollo), que ha ido y va más en contra de la ciudad y sus ciudadanos, que a favor de la misma y de los mismos.

Sabemos que hay una nueva generación de arquitectos y urbanistas, con los que debemos contar, que están hablando de un nuevo enfoque, donde prime el espacio público, un uso de la ciudad que permita la movilidad, y donde la gestión y la participación de los ciudadanos y ciudadanas, en su entorno más inmediato sea un hecho.
No se trata de volver a construir otra ciudad, sino abordar la ciudad actual, la que tenemos, la que esta construida, no otra nueva.
Una ciudad que actualmente descuida los espacios existentes en los barrios, y abordar cambios en aquellos lugares llenos de mobiliario urbano, donde existe la acumulación de los mismos, que impiden la relación y la movilidad, lugares que no integran, sino expulsan.

Hay que impulsar la utilización de los espacios públicos, como esos lugares que son, donde la gente se encuentre y se relacione.
Estas nuevas propuestas más allá de una remodelación del PGOU, pretenden aprovechar aquello que disponemos, lo que esta construido y que tiene un mal uso, o ningún uso, cuando son lugares de utilidad.

Hay que aprovechar los espacios que actualmente no tienen ninguna utilidad, aquellos que están vacíos: solares abandonados en los barrios, plazas infrautilizadas y abandonadas, lugares que deben de funcionar como elementos de comunicación cívica, edificios como la antigua Fe, El Agora…, recuperar esos espacios sin uso, que se encuentran en los bulevares Sud y Nord, etc, etc…
Hay que generar los mecanismos necesarios para volver a reutilizar aquellos lugares hoy no utilizados, para optimizar los espacios públicos.
Valencia debe de ser una ciudad donde sus habitantes sientan que son parte fundamental de la misma, tenemos que huir de esa ciudad, pensada y mal, para los visitantes, tiene que ser una ciudad para vivirla y visitarla.

Hay que cambiar los parámetros urbanísticos, para que estos tengan en cuenta a la gente y el tejido social actual.

Un nuevo impulso a una nueva manera de entender la ciudad y ahí quedan asignaturas pendientes, como la plaza del Ayuntamiento y la de la Reina, tratando de hacer que no sean solo, más que zonas de paso de transeúntes y vehículos, sino humanizándolas, eliminando el tráfico rodado, para que sean lugares de encuentro y relación ciudadana. Son enclaves fundamentales en Valencia.
Valencia es una ciudad que tiene todos los elementos para que sea confortable, por su localización y por su clima. Abandonar la destrucción de los barrios antiguos, dejar paso a los ciudadanos en detrimento del tráfico rodado, minimizar la contaminación acústica y lumínica ahora insoportables, son elementos que hoy hacen de nuestra ciudad, una de las más incomodas y deshumanizadas del arco mediterráneo.

Algunas propuestas, que van hacía esa “humanización” de Valencia:
Peatonalización del “ casco histórico”.
Articulación de las calles y plazas existentes.

Articulación de parques, jardines y la huerta partiendo del Jardín del Turia.
La PREPI del Cabanyal, para que gestione y rehabilite el barrio.
El Parque Fluvial del Turia.
Repensar y recuperar el Paseo de la Alameda.

Propuestas para los solares de la Ciutat Vella y todos los barrios de Valencia.

Un plan de Movilidad “de verdad” que sea sostenible.
La Plaza del Mercado.
La Ciutat Vella, como el eje cultural y turístico que debe de ser.
El Puerto como puerta al Mediterráneo.
La Marina Real Juan Carlos I.
La dimensión de nuestras playas, haciéndolas más accesibles, y mejorando la calidad de las mismas.
La Universidad como centro de excelencia, y como eje económico.
La interrelación del turismo cultural que tienen la Ciutat Vella, el IVAM, San Pius V, La Llotja…

La atención social como eje de la no exclusión y de la igualdad de oportunidades, la seguridad ciudadana, la educación pública…
Hacer de Valencia una ciudad sostenible económica y medioambientalmente, donde el empleo sea una prioridad, una ciudad libre de humos, con un transporte público de calidad y no contaminante, aumento del carril bici, apoyando el uso de la bicicleta y del vehículo eléctrico, aumentando las bases de recarga de los mismos.
Potenciación y apoyo a los comercios tradicionales, como ejes económicos y de empleo que son.
Y todo esto contando con la participación ciudadana en todas las decisiones importantes de la Ciudad.
La ciudad como identidad, las políticas municipales deberán primar todos aquellos factores que la faciliten: poner en valor el patrimonio de la población, las distintas fiestas, las entidades festivas e identitarias (Fallas, Semana Santa Marinera, Moros y Cristianos…), el paisaje, la lengua, la historia, la excelencia estética del municipio, gastronomía, etc. Un espacio donde conviva el pasado (tradiciones) con el futuro (modernidad), en definitiva un espacio abierto y tolerante.

Habrá que avanzar del gobierno al buen gobierno, los socialistas deberemos ser un referente ético y tendremos que tomar las medidas que correspondan para establecer buenos gobiernos municipales. Un buen gobierno es sinónimo de “no corrupción”. Hoy sabemos que los recursos públicos son limitados y, por tanto, deben ser gestionados de una forma responsable y con total transparencia, que no embarguen ni hipotequen la capacidad de actuación de las políticas dirigidas en el futuro a los ciudadanos y ciudadanas. El buen gobierno se caracteriza también por incrementar los cauces de participación y decisión de los ciudadanos en todos los asuntos de la ciudad. El consenso tiene que ser el factor de interlocución con los ciudadanos. La eficacia y la eficiencia deben formar parte del buen gobierno, y sobre todo ser sensibles a las necesidades de los ciudadanos y ciudadanas: tener empatía.

Rafa Sanchis
Ejecutiva Comarcal
PSPV-PSOE València Ciutat