No hace falta decir que para bien o para mal las cosas han cambiado muchísimo en los últimos cuarenta años. Fin de la dictadura, transición, intento fallido del Golpe de Estado. A mis actuales 32 años y sabiendo que para conseguir muchas de las libertades de las que hoy mismo disfrutamos, todos tuvieron que sacrificarse en las décadas convulsas anteriormente citadas y ceder en muchas pretensiones para lograr o por lo menos intentarlo, el bien común para la inmensidad de personas que vivían en España.

Como simpatizante Socialista desde mi adolescencia, con el PSOE en mi corazón por muchos motivos, he visto a veces con alegría y muchas otras con tristeza los cambios y políticas que la dirección ha visto conveniente seguir. Sinceramente creo que muchos representantes socialistas se han convertido en burgueses que ni sienten ni padecen y que mucho menos pueden sentir la más minina empatía con el pueblo llano, es muy difícil hacerlo desde los  yates de muchos metros de eslora. Se han olvidado de que ser Socialista en algo que se lleva en la sangre, que nuestras ganas de justicia y de ayudar a que este mundo sea justo para todos es lo que realmente tiene que guiar el camino de nuestras vidas. El PSOE ha contribuido a esa justicia social con leyes maravillosas en donde las personas pasaban a ser los objetivos comunes en las políticas desarrolladas por nuestro partido. 

Creo sinceramente que el principal problema al que nos enfrentamos que en muchos casos esa frescura y esas ganas de cambiar las cosas han dejado paso a la desidia, la palabrería en muchos casos y sobre todo a negarse a aceptar en muchos casos que nuestro momento político ya pasó, se acabaron los González, Guerra, Corcuera y demás personas que se quedaron anclados en un país que ya no existe y para el cual se necesitan nuevas propuestas y estímulos desde la izquierda. Somos un partido reformista, siempre lo hemos sigo y tenemos que volver a coger el timón, tenemos que hacer una autocrítica seria y constructiva de porque hemos perdido la condición de referente del centro-izquierda. Sinceramente creo que nos ha faltado humildad, decir públicamente que nos hemos equivocado, que los dirigentes nacionales tengan esa capacidad humana de hablar desde el sentimiento y la convicción, que se dejen de palabras grandilocuentes y que hablen desde el corazón, como verdaderos socialistas, si es que todos lo son de en que hemos fallado y que podemos ofrecer a una ciudadanía que ha dejado de vernos como un partido de izquierdas. Me niego a creer eso, miles de personas se levantan, luchan y hacen de este país algo mejor gracias a sus creencias socialistas, el Socialismo no ha muerto, solo que a algunos se les ha olvidado lo que realmente es. Cierto es que hacer todo lo que nos gustaría es inviable en poco tiempo y que tenemos que generar riqueza real para reinvertirlas en I+D+I y en potenciar una economía más justa y redistributiva. La justicia social no es un derecho no una utopía, es una realidad factible que tenemos que volver a llevar a las calles, a las escuelas, hospitales, agrupaciones vecinales, ayuntamientos y sobretodo tenemos que creer en ello, si nosotros mismos no creemos en que podemos cambiar de verdad las cosas para el bien común, da igual lo que digamos y la manera grandilocuente en que algunos lo dicen, pero que detrás de esas palabras biensonantes se esconde la desidia más atroz.  Humildad, trabajo, autocrítica, y debate, sobretodo debate, eso es lo que nos hace ser un partido vivo, inquieto, que se mueve y que puede ayudar mejor a las personas.

 

                                                                               Joan Español es simpatizante socialista de Massanassa