Vivimos en la actualidad un escenario político sin precedentes, quizás comparable en la distancia con la época de la transición a la democracia de nuestro país, pero sin duda, una situación novedosa y en la que el PSOE representa a un número de ciudadanos que queda muy lejos de aquella multitud de seguidores que históricamente ha estado al lado del partido en cada cita con las urnas. La crisis social y económica que todavía atraviesa el país, ha sido vinculada a la acción de gobierno del PSOE y desde muchos medios de comunicación, fuerzas políticas y opinión pública se han encargado de hacer responsable y/o corresponsable en mayor grado al partido, y además de forma muy exitosa, puesto que ese mensaje ha calado mucho en la sociedad española.

Todavía hay quien insiste y utiliza de forma partidista este argumento. Por supuesto no pretendo eximir de responsabilidades a nadie, pero para eso somos un partido de gobierno, un partido que en momentos tanto buenos como malos ha tenido que tomar decisiones importantes para el país, a diferencia de otros que vienen ahora dando lecciones de moralidad y del buen hacer. Como bien dice mi padre, ” no es lo mismo predicar que dar trigo”. Sin duda este duro y difícil periodo ha dejado tocado y puesto en cuestión la relevancia o importancia que debe tener el PSOE dentro de la política española para muchos ciudadanos a la hora de llevar a cabo la transformación y el cambio que necesita el país. 

Se ha hablado mucho de la autocrítica, el analisis y la reflexión a nivel interno después de cada convocatoria electoral y hemos visto que una tras otra hemos sufrido peores resultados que la anterior. La gente sigue sin confiar en este partido, hemos dejado de ser atractivos para los votantes y siguen sin ver en el PSOE aquel partido que resuelva los problemas fundamentales que sufre la inmensa mayoría de la población. Seguimos teniendo un problema pues. 

Quizás habrá que preguntarse si se ha hecho la suficiente autocrítica. Quizás habrá que preguntarse si en realidad se ha hecho un analisis profundo y sacado conclusiones que nos lleven a presentar un proyecto político que ilusione de nuevo a la gente.

En estos tiempos hace falta mucha pedagogía por parte de todos los socialistas, dar constantes explicaciones y poder así convencer a la gente de la calle, a la gente de a pie, que este partido es el único capaz de encabezar y liderar el cambio, pero para ello hay que tener muy claro que proyecto de país queremos, que defendemos y que queremos ofrecer. 

Con claridad, sin ambigüedades, un proyecto bien definido. Más que nunca la sociedad es extremadamente exigente.

Es importante que el partido ponga las herramientas necesarias,de facilidades para que un simple y raso militante como yo, cada vez que se enfrente en el trabajo, en un bar, con el grupo de amigos… seamos capaces de tener argumentos sólidos y concisos y que por supuesto defiendan el interés general de la ciudadanía y principalmente el de aquellos que más dificultades tienen. En ocasiones reconozco haber tenido esa complejidad de poder dar respuestas convincentes. 

No hay que obviar que donde se gana a la gente no es en la tribuna de las Cortes Generales, que también, sino en la calle , mirando a la gente a los ojos y estoy bien seguro que como yo, la mayoría de simpatizantes y militantes continuamenten hacemos ese trabajo que tan sano y positivo resulta para el partido, y repito, por eso es muy importante saber que queremos ser dentro de la política española y que queremos ofrecer.
Siempre he entendido a éste, mi partido, como la herramienta idónea para llevar adelante los distintos procesos reformistas y de progreso que la sociedad necesita en cada momento y no entiendo porque en esta ocasión tiene que ser distinto. 

Trabajando con lealtad a los principios y valores del partido, defendiendo a la clase obera, siendo garantes de la justicia social y luchando por la desigualdad tendremos mucho ganado, pero hay que creérselo y trabajárselo.

 

Sin duda el futuro del país está ligado al del PSOE, y para un mejor país necesitamos al mejor PSOE. Es momento de trabajar, de abrir puertas y ventanas, de oir, de escuchar, de dialogar. Es momento de la gente, de las personas. Es momento de ideas, de ideas frescas y para ello hay que tener muy en cuenta el factor humano y esto pasa por mayor intervención de los militantes, de las bases del partido, de todo aquel que quiera sumarse. Para ello es imprescindible y fomentar y facilitar la participación y poner la política al servicio de todos. 

Juan Molina es militante de la agrupación socialista de Silla