Quizás lo que venga yo a escribir no sea del agrado de mucha gente propia y ajena. Pero lo he reflexionado con mucha gente de dentro y fuera del partido y  creo que las y los socialistas  tenemos la necesidad y la obligación de situarnos en el momento político e histórico, nacional,  europeo e internacional y actuar, en consecuencia, a la altura del momento y de las exigencias de la sociedad española, mucho mas madura, exigente y coherente de lo que las empresas demoscópicas y grupos mediáticos se creen.

Partiendo de la base de que hoy y ahora no tenemos a Pedro Sanchez,  presidente del gobierno de España,  gracias a la pinza de podemos-Anguita-PP,  creo que el PSOE no puede seguir dando la imagen de que el partido lo gobiernan los barones con  tacticismos personalistas del momento de cada baronía (contradictorios y personalistas)  y tiene que superar los mensajes que a todos los militantes  nos saldrían  del hígado y no de la cabeza o del corazón.

Los 5,4 millones de electores que han confiado en nosotros y que han manifestado su voluntad de que seamos alternativa real de gobierno, no pueden entender que no participemos de la altura de miras necesarias para que España tenga, y más hoy,  con la inestabilidad internacional que nos rodea (Brexit, terrorismo internacional , golpe de estado frustrado en Turquía…) un partido de estado, de gobierno, estadista, y preocupado por los intereses del país y no por los intereses personales de cada territorio.

Rajoy y el PP no son una garantía de futuro, pero ha ganado las elecciones. Y a nosotros se nos espera. Ni sorpaso, ni PASOC…. Somos la segunda fuerza política del país y la alternativa real al gobierno de la derecha del PP. Por eso, la altura de miras corresponde a la dirección política del partido que no puede estar diariamente cuestionada.

Yo creo que el PSOE debe facilitar la constitución del gobierno de quien, a nuestro pesar, ha ganado las elecciones. No quiero al PP ocupando y controlando todos loa actores y resortes del Estado más tiempo en funciones y sin control parlamentario. Porque esta situación para le PP es cómoda y la amenaza de unas terceras elecciones,  todos tenemos en el subconsciente que sólo hará que aumentar el margen de apoyo popular al PP.

El PSOE debe poner condiciones y condicionantes, pero debe permitir que esta situación de provisionalidad  política  que, repito, solo beneficia al PP, termine.

El PSOE tiene su programa electoral y el acuerdo que se firmó con Ciudadanos, ratificado mayoritariamente  por las bases del partido, que pueden ser claras exigencias, dentro de la negociación,  al nuevo gobierno, junto con la exigencia de derogación de las leyes más reaccionarias que el PP ha planteado en esta última legisltura. Pactar no es anularse ni regalar nada. También es exigir cambios sustanciales pensando en nuestras posiciones y en el conjunto de la sociedad española y los intereses del país. Es tener perspectiva de Estado y estar a la altura de lo que la gente nos reclama a las y los socialistas.  Así lo hizo Felipe Gónzalez con los pactos de la Moncloa, o con la gran coalición propuesta a Calvo Sotelo (que hasta Carrillo veía bien), y tambien lo hizo Zapatero cuando, con mayoría absoluta de Aznar en el Congreso, planteó grandes acuerdos de Estado como el Pacto contra el terrorismo, por la justicia o por la educación.

El PSOE tiene la oportunidad de demostrar que está a la altura de lo que la sociedad española espera. Frente a 8 millones de electores del PP y más de 50 diputados de diferencia respecto del PSOE,  un gobierno de 18 partidos liderados por aquellos nos querían eliminar, no tiene sentido.

Nos toca la oposición, sí. Nos toca replantearnos, concretarnos, definiendo un discurso claro de Socialdemocracia moderna y de vanguardia, provocativa y clara, alejada de posiciones liberales o neoconservadoras que nos han contaminado aquí y en Europa. Nos toca, no reconstruir  al PSOE (con 5,4 millones de votos no estamos destruidos), sino definirlo y fortalecerlo con un discurso fuerte y homogéneo para toda España. Estamos necesitados de liderazgo fuerte, posiciones claras y, sobre todo, de volver a ser la referencia líder de las y los progresistas españoles, de trabajadores, estudiantes, autónomos, creativos, intelectuales… que y han dicho que las “modas, pasan de moda” y ahí están los últimos resultados de Unidos podemos y Ciudadanos.

Tengamos altura y posición. Fomentemos en el próximo congreso federal del Partido qué queremos y para qué queremos al PSOE, pero el del siglo XXI, tanto en su organización, como en su mensaje y proyección social y pública. Terminemos el debate, hagamos política de la que espera la sociedad y preparemos el partido para que la gente vuelva a sentir orgullo, primero de formar parte de él y, después orgullo y satisfacción de votarle, y conseguir que cuanto antes (no hace falta que pasen cuatro años y más con la situación del PP) un o una socialista sea presidente del gobierno de España, con convicción, liderazgo y la altura de miras que el momento historia o requiere.