Rajoy, tras su muestra de inacción política en los últimos meses, nos ha convencido a todos de un nuevo estatus de “expresidente”, de agua pasada, de caducidad inminente, de muerte política.

Porque si alguien que sabe que no tiene los apoyos suficientes es capaz de permanecer en la pasividad, en la ausencia de la agenda y de la iniciativa, demuestra no tener las cualidades necesarias para liderar esta España del siglo XXI.

Considero necesario que mi partido, que el PSOE,  forme parte de la solución, no del problema. Pero hoy el problema es Rajoy, lo que significa y representa en el PP. Rajoy debe irse y facilitar con su marcha la gobernabilidad del país. No puede exigir responsabilidades quien no asume la suya en primera persona. El PP que representa Rajoy tiene puesta la etiqueta de caducidad.

No ha habido por su parte el mínimo interés en llegar a un acuerdo con quien sabe que es fundamental para desatascar la situación política española. Ha habido bajeza en la formas, parálisis en la iniciativa y nula confianza en acuerdos de presente y de futuro. Porque siendo necesario un acuerdo con el PSOE en temas de vital importancia para el futuro de España, ha sido incapaz de poner sobre la mesa ninguna iniciativa. Luego es evidente que no las tiene.

Frente a eso, el PSOE no debe marear con pactos  imposibles con “Podemos”, “queremos” y “paralelos independentistas”: debe exigir la marcha de Rajoy y su equipo y la puesta en la mesa de acciones de gobierno que reconduzcan la decrépita acción social durante loa últimos cuatro años  de una derecha oxidada y caduca. Y ejercer, a reglón seguido, una oposición implacable que nos visualice como la real alternativa que somos y queremos ser. Y pare, sobre todo, nuestra actual sangría de votos.

Un nuevo gobierno es necesario sin Rajoy y los suyos. Una nueva iniciativa es necesaria sin Rajoy y los suyos. Pero nuestro papel es el de la oposición que fue, por cierto, lo único que quedo claro en el ultimo comité federal. Por cierto, un nuevo comité federal hubiera hecho falta ante esta situación política… Y de ahí, que arranque un nuevo tiempo en el PSOE, para dejar de perder elecciones y volver a ser un referente potente social en España con ambición de cambios, transformaciones y vanguardia. Un nuevo PSOE con nuevos liderazgos, nuevas formas de ser y de actuar, nuevos mensajes y nuevas dinámicas internas que den voz y protagonismo a nuestra gente mas allá de la utilización sin miramiento de la misma.

Nuevos tiempos en España y nuevos tiempos en el PSOE. Y nuestra obligación es la de volver a ser partido de gobierno, volver a imaginar España para las próximas tres décadas y ganar elecciones. Nacimos para transformar, y lo haremos!