1. No soy partidario de los radicalismos ni de los extremismos ni en ningún asunto ni en ningún contexto.
  2. La política centrada sólo en potenciar emociones y sentimientos anula al político que la provoca.
  3. La ley, en democracia es el único marco para garantizar la convivencia. La ley se puede cambiar pero dentro de los cauces democráticos para garantizar que todos y todas estamos con las mismas reglas de juego.
  4. Dialogar y pactar. Renunciar a todo radicalismo es la base de la democracia y de la convivencia en paz. Cauces de diálogo son necesarios. Igual que son necesarios  interlocutores válidos y competentes.
  5. Si los interlocutores de uno y otro sitio no son válidos, tenemos que cambiarlos mediante unas elecciones con el voto secreto, libre y directo. Pero necesitamos políticos de altura, sin electoralismos baratos. Políticos que sólo  tengan como ambición la convivencia en paz y hacer que todos seamos iguales y vivamos cada dia un poco mejor.. Políticos fuera del politiqueo. Necesitamos nuevos políticos de la gente para la gente y con la gente que ofrezcan perspectivas de futuro  y no sólo estratagemas de presente, de su presente. Urge la regeneración de la manera de entender la política y también de los actores políticos.