Lo que estamos viviendo en las sesiones de control y en el debate público, retransmitido en directo siempre por los medios, no es lo que las y los ciudadanos esperamos de los politicos de este país, ni de la POLÍTICA necesaria para las propuestas y las soluciones.

Salir en los medios utilizando el aburrimiento de insultos y de tensión banal e inútil no hace que uno sea mejor político, si no peor representante de la voluntad de un pueblo que no quiere tensión vacia sino soluciones reales.

La deriva dialéctica a fosos de inmundicia sólo reactiva posiciones radicales y excluyentes a uno y otro lado y crispa la convivencia y genera el odio excluyente donde algunos pueden estar cómodos. Yo no. Lo detesto.

El debate político es necesario, la confrontación de ideas y de propuestas urge. La batalla ruin del insulto y la crispación es una mamarrachada que aprovecha las instituciones para lucimientos personales en perjuicio de las instituciones de gobierno de todos y todas.

Subamos el nivel: Exijamos la subida de nivel en el debate político y parlamentario. Y quien no dé la talla que la sociedad se merece, mejor se vuelva a su casa y deje su sueldo público que pagamos todos y por el que sólo recibimos vergüenza.

Y ahí lo dejo, por ahora…