Pedro Sánchez, el Presidente del Gobierno de España, ha hecho lo que tenía que hacer. Primero, insuflar una nueva manera de ver y entender la acción del ejecutivo con medidas y propuestas de las que los progresistas nos sentimos orgullosos, reforzando el estado social, el modelo autonómico, la presencia internacional de España y el aumento de las cuotas de solidaridad y justicia social.

Ha intendo la normalización política, dentro de la Constitución y la legalidad en Cataluña recibiendo a cambio pataletas de miras cortas por esos que han interpuesto los presupuestos, la convivencia, el diálogo y la política a cambio de un puñado radical de votos.

Vamos a elecciones generales el 28 de abril. Saldremos con la cara bien alta a ganarlas, a preparar un gobierno fuerte, sólido, progresista y comprometido y poder así acallar las voces de la derecha común liderada por Aznar: Ese frente constituido desde el insulto, el odio y el desprecio político e institucional a todo el pueblo español, que sólo ha sabido paralizar el país pensando en sus intereses partidistas.

Vanos a elecciones y vamos con la cabeza bien alta, los pies en el suelo y el corazón a la izquierda.