La Covid ha desvelado nuestras debilidades, nuestros enfrentamientos y nuestra rabia. Ha removido los cimientos del pais y puesto de manifiesto nuestras vergüenzas políticas, sociales y económicas.

Pero la pandemia también nos ha mostrado las virtudes y los valores de las personas. La sociedad española ha demostrado una responsabilidad y cohesión social que no ha demostrado la clase política.

El horror que causa la destrucción que se está produciendo no puede menos que animarnos y convertirse en una oportunidad para definir un proyecto de reconstrucción y regeneración de España en la que debemos participar ilusionados, sin engaños, sin palabras vacías, olvidando ya esta guerra permanente de bandos y banderas, incorporando nuevos valores y prioridades y recuperando el espíritu de pacto y acuerdo, que está en la raíz de nuestro sistema democrático actual.